Israel eleva el tono del conflicto mientras Estados Unidos refuerza su discurso de victoria y prepara más inversión militar.
La guerra en Oriente Medio entra en una fase de máxima incertidumbre tras las palabras del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que ha abierto la puerta a una posible operación terrestre en Irán con el objetivo de provocar la caída del régimen. Un planteamiento que dispara la tensión internacional y sitúa el conflicto en un escenario hasta ahora evitado.
El mensaje llega en paralelo al endurecimiento del discurso de Estados Unidos. El expresidente Donald Trump ha asegurado que la guerra “va a acabar muy pronto” y que Irán “ya no tiene líderes”, mientras desde el Pentágono se trabaja en un aumento masivo del gasto militar para sostener el esfuerzo bélico.
De hecho, Washington prevé solicitar hasta 200.000 millones de dólares adicionales, en una estrategia que busca acelerar el desenlace del conflicto y consolidar su posición en la región.
La posibilidad de una incursión terrestre en Irán supondría un punto de no retorno, con consecuencias imprevisibles a nivel global, desde el equilibrio geopolítico hasta el impacto directo en los mercados energéticos y la seguridad internacional.