Más de 30.000 estudiantes afrontarán este año la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Canarias bajo nuevas medidas de vigilancia destinadas a frenar las trampas tecnológicas. La Consejería de Educación y las universidades públicas del Archipiélago desplegarán detectores de radiofrecuencia capaces de localizar pinganillos ocultos, relojes inteligentes, gafas conectadas y otros dispositivos utilizados para copiar durante los exámenes.
La convocatoria ordinaria se celebrará entre el 2 y el 5 de junio y los controles se instalarán de forma aleatoria en distintas sedes. El objetivo es garantizar la igualdad de oportunidades entre los aspirantes y evitar el uso de herramientas tecnológicas o sistemas basados en inteligencia artificial para obtener respuestas durante las pruebas.
Los teléfonos móviles deberán permanecer apagados y guardados durante toda la jornada, mientras que cualquier estudiante sorprendido utilizando dispositivos no autorizados podrá enfrentarse a la anulación inmediata del examen. La iniciativa servirá además como experiencia piloto para valorar su implantación permanente en futuras convocatorias.
Canarias se suma así a la creciente tendencia de reforzar la seguridad de las pruebas de acceso universitario ante la rápida evolución de las nuevas tecnologías y los métodos de fraude académico.