Hungría abre una nueva etapa política tras las elecciones con la victoria de Péter Magyar, que se perfila como nuevo primer ministro y relevo de Viktor Orbán.
Magyar, exmiembro del mismo entorno político que Orbán, rompió con el partido por los casos de corrupción y ha construido un perfil propio que combina continuidad ideológica con cambios de enfoque. En lo social, mantiene posiciones conservadoras y políticas “anti-woke”, con medidas para impulsar la natalidad.
En inmigración, se muestra especialmente contundente, rechazando las políticas de la Unión Europea y defendiendo el refuerzo de la valla fronteriza. En lo económico, apuesta por un modelo liberal, con bajada de impuestos y menor peso del Estado.
En el plano internacional, marca distancia con Rusia pero sin grandes rupturas respecto a Ucrania, y apuesta claramente por reforzar la seguridad, con un incremento del gasto en defensa que podría alcanzar el 5% del PIB en los próximos años. Hungría entra así en un nuevo ciclo político con impacto en toda Europa.