'Piche con vodka', por Rafa Muñoz

Continúa el goteo en forma de tránsito de los petroleros que conforman el entramado darkfleet, o flota fantasma, que da salida al crudo ruso y que tiene a Canarias en su proa. Un fenómeno al que la clase política prefiere dar la espalda bajo la estratagema del avestruz, o del mono del whatsaap, que nada quiere ver, tampoco escuchar. Eso incluye al presidente godo, y al que tiene una hora de retraso. Le preguntas por estas cosas a la clase política y lo flipas.

¿Cómo sería el accidente de un super-tanker de la flota fantasma en aguas cercanas a Canarias? La pregunta más bien sería, ¿dónde debería producirse para que su efecto fuera mínimo, o máximo?, sobre el sector turístico. Sin eufemismos, la Espada de Damocles del frágil monocultivo canario de sol y playa es una costa contaminada.

La implantación de los DST (Dispositivos de Separación de Tráfico) que regulan el tránsito y determinan la obligatoriedad del reporte en los corredores marítimos, aguas internacionales entre Tenerife-Gran Canaria-Fuerteventura, aunque el nacionalismo de platanera y hormigonera se ponga fantástico y les hable del mar canario, tiene como gnosis proteger un área marítima denominada ZMES (Zona Marítima Especialmente Sensible) frente al tránsito de buques con hidrocarburos pesados; básicamente crudo y fuel.

Lo cierto es que el tinglado no fue diseñado por un marino, lo hizo un maquinista, que no deja de ser un técnico de mantenimiento, en los peores diagnósticos, con ínfulas de ingeniero. El papel lo aguanta todo, como la carta náutica, que no deja de ser otro papel con más garbo; y eso incluye el ego del cabeza tuerca que diseñó el par de autovías marítimas que entre Canarias discurren. Si realmente se quiere proteger las aguas interinsulares, parece más razonable haberse hecho un Finisterre-canariensis, y haber desviado el tráfico de petroleros con productos pesados implantando un DST 50 millas al oeste de La Palma, o al este de Fuerteventura-Lanzarote; evitando así que el tráfico te atraviese de pleno entre islas. Esto es lo que pasa cuando estas cosas no las hace un marino y las ejecuta un político con ínfulas de timonel.

Sin contar la mala suerte, hay dos factores que gobiernan todo naufragio, el viento y la corriente. Caprichoso baile de vectores que decide si el chapapote acaba en la playa, o pasa de largo. Esta ruleta oceanográfica suele ser muy previsible en Canarias, donde predomina el viento norte-noreste, los célebres alisios que a algunos los trastornan y, la corriente general de Canarias que, grosso modo, deriva hacia el sur. En otras palabras, un accidente con un petrolero, ya sea un barco en la lista blanca, o el peor de los darkfleet, que tenga lugar al norte de las islas, pueden apostar al negro en la ruleta. La costa norte del archipiélago se vería afectada de pleno, y posiblemente también los litorales entre islas. En contra posición, un vertido al sur de las islas, derivaría hacia el sur, en teoría.

¿Cómo sería el accidente piloto de un petrolero de la flota fantasma en aguas cercanas a Canarias? Primeramente, y con la inestimable ayuda de la mala suerte, tendrían que alinearse los astros de una depresión tropical con muy mala mar, el tránsito de un petrolero en mal estado, que transportase crudo, o fuel pesado, y que sufriera una avería, o fallo estructural, que le hiciera quedarse sin gobierno y no hubiera tiempo material de darle remolque. Todo, con una vía de agua en el casco que le hiciera perder su carga, o que directamente derivase hacia costa sin tiempo para evitarlo. Todo, bajo una cadena de malas decisiones políticas sobre las técnicas. ¿Les suena a Prestige? Un embarrancamiento al oeste-este de Fuerteventura-Lanzarote es uno de los escenarios previsibles en función de la hemeroteca del tráfico darkfleet; pero el más arduo de asistir sería al norte de La Palma, por su exposición a la mar abierta y lejanía de los puertos capitalinos donde tienen base los remolcadores de altura. Un tanker AFRAMAX de 250 metros de eslora con 130,000 toneladas de peso muerto y casi un millón de barriles de chapapote a bordo no lo sujeta un par de remolcadores de puerto despachados desde Puerto Cabras, o Arrecife. El remolcador debería llegar desde Las Palmas, o Tenerife, y eso contando con que no estuviera averiado. Una vez más, la “oportuna” suerte en la mar.

“El gobierno de España ya trabaja para encontrar al armador del buque que ha generado el accidente medioambiental en Canarias, será encontrado, y pagará todas las indemnizaciones que estipula la ley…”, declararía el presi del gobierno con pose de Geyperman para tranquilizar a la sociedad canaria, pero sobre todo a la patronal hotelera.
La declaración del virrey mochilero, con una hora de retraso, nos la ahorramos pues ya se la pueden ustedes imaginar.
¿Se cobrarían indemnizaciones por parte del armador del petrolero fantasma? No. Fin del artículo, y todos, todas y todes, a recoger el chapapote a la playa mientras los políticos se lo lanzan entre ellos. Eso sí, habría mascarilla sostenibles para todos.

Ahora que nadie nos lee, les voy a contar un chisme al que se le hizo muy poquito caso. ¿Recuerdan el caso Prestige? El pasado mes de octubre, la abogacía del estado, que se presentaba en un tribunal británico en la vista contra la aseguradora del buque, a la que le reclamaba hasta 900 kilos de euros, hizo uno de los ridículos jurídicos más apoteósicos que la hemeroteca de la jurisprudencia marítima recuerda. Les cuento, la justicia británica desestimó la reclamación de España, al considerarse la indemnización ya pagada en base a la precipitación de los peperos, que de barcos saben lo mismo que los socialistas, aceptando el mínimo depósito inicial que la aseguradora, inteligentemente, ingresó en una sucursal de a Coruña, por lo que la justicia británica consideró la indemnización [ya] pagada, el contrato cumplido, cosa juzgada, y que por ende, no podía ya ejecutarse en suelo británico. Evidentemente, ahora, los letrados de la aseguradora pedirán daños y prejuicios de imagen a España. Sublime. La moraleja de esto es que enfrentarse a la picaresca jurídica de los armadores es derrota segura, más cuando tú de esto sabes poco y te precipitas para calmar a la opinión pública y ocultar tu incompetencia a la hora de gestionar el escenario del malogrado petrolero Prestige. Vámonos al De Lorean, de Regreso al futuro, y les contaré lo que pasará cuando España reclame las indemnizaciones por una marea negra con un petrolero darkfleet.

Dicta una máxima del derecho que “quien contamina paga”, pero para ello primero hay que buscar al responsable, en este caso, el dueño del buque, con el viejo, el capitán, de por medio, que suele acabar en la cárcel para que los políticos vendan una solución a la sociedad, mientras el armador se fuma un puro en su residencia de El Pireo. De nuevo el ecosistema del Prestige.

Los abogados del estado, que lo más parecido a un barco que han visto es una lavadora, cometerán la torpeza de reclamar a la bandera del buque. Primero tendrán que encontrar Comores en un mapa…Allí, en Moroni, si les responden, les dirán que ese buque no navega bajo su pabellón, pues es una bandera falsa, que tienen que contactar con el manager-armador, y de inmediato les colgarán el teléfono. La otra respuesta es que la legislación nacional se ampara en el derecho de anonimato a la hora de revelar el nombre del armador, físico o jurídico. Así que los letrados ahora se dirigirán a la dirección que, dando palos de ciego, encontraron en Internet…un despacho en Freetown, Sierra Leona, donde nadie les responderá o, llegado el caso, les remitirán a un trustee en Dubái, de donde los remitirán a Turquía…Y así se ocultan los armadores del activo flotante para no responder cuando una de sus bañeras oxidadas se tira un pedo en el primer mundo. Es el llamado Game of Matryoshkas, o juego de muñecas rusas. Un entramado de despachos y sociedades diseñadas ad hoc para no dar con el real owner. Las lecciones no aprendidas del Prestige y el ser un país de molinos.

Mientras, el Geyperman seguirá por fuera de Moncloa con boquita de piñón diciendo que se depurarán responsabilidades y hará varios viajes en Falcon a la costa afectada para hacerse selfies en tenis blancos impolutos y pantalón chino junto al virrey de los indígenas con pose de circunstancia. Si me equivoco, yo pago la primera ronda de botellines.

Las únicas indemnizaciones que se cobrarán será lo que aporte el CLC (International Convention on Civil Liability for Oil Pollution), o fondo internacional de responsabilidad civil para accidentes procedentes de petroleros con productos pesados. El municipio turístico canario que tenga la “suerte” de que le haya tocado el gordo del piche, no hace falta explicarle a la ruina económica a la que se enfrentará durante muchos meses.
España es un gran país para ocultar investigaciones de accidentes, también para que las decisiones políticas primen sobre las técnicas. Si ahora tuviéramos un desastre medioambiental, es lo que le falta a este ejecutivo, la gestión política, y me temo que técnica, sería un clon de la chapuza que el PP llevó a cabo con la crisis del Prestige. La única diferencia es que las redes sociales evitarían una cortina de mentiras, y que si pasa en Canarias, el nunca mais se sustituiría por un más nunca chacho.

Canarias se ha convertido un área marítima de waiting for orders de la peor cepa del transporte de petróleo por mar. Todo, siendo una frágil economía turística. Todo, con la indolencia de una política marítima muy mejorable, que se permite las frivolidades de tener petroleros sancionados internacionalmente hasta un mes a la deriva en aguas cercanas sin una respuesta institucional para saber que hacen, o les pasa. Los tankers Mooni, Katran, o Agate, solo son algunos nombres de una larga lista de darkfleets que han estado hasta cuatro semanas a la deriva en plena condición de carga, en tu ZEE sin un solo vuelo de patrulla marítima para enviar al exterior un mensaje de control de los espacios marítimos.

Por cierto, esta semana ha deambulado, sin control alguno estatal, al oste de La Palma y en ZEE española, el petrolero fantasma TK Scorpio; sin bandera desde el primero de enero del 2025, y con un millón de barriles de chapapote ruso fuera de las aseguradoras reconocidas. Tranquilizador.

La cuestión de la flota fantasma que tiene Canarias en la proa de sus derrotas hacia oriente solo se tomará en serio por parte del ejecutivo central cuando tengan un petrolero escupiendo chapapote, piche si así lo prefieren, a la playa; entonces saldrán a flote las cuestiones incomodas referentes al control de aguas y Zona Económica Exclusiva de una manera activa, no pasiva. Cada tránsito de estos petroleros en el Estrecho de Gibraltar, Finisterre, o Canarias, es un intento a la ruleta rusa del accidente, sigan bailando, o jugando, un día puede tocar.
Cuando tengan piche, magnifico guanchismo para decir chapapote, en las cholas, piensen en estas cosas que nunca pasan.

Rafael Muñoz Abad. Doctor en marina civil, Campus internacional CISDE.