Piden investigar la muerte del Guardia Civil que falleció de un infarto en el operativo del MV Hondius

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) reclamó este viernes una investigación “inmediata y transparente” sobre la muerte de un agente que participaba en el operativo desplegado en Tenerife por la llegada del buque ‘MV Hondius’, afectado por un brote de hantavirus. El guardia civil, de 63 años, falleció el pasado domingo tras sufrir un infarto mientras se encontraba en acto de servicio.

El sindicato sostiene que el agente, destinado en situación de reserva y fuera de especialidad, habría realizado funciones que, según denuncia, no se ajustaban a la normativa vigente. Por ello, exige que se “depuren responsabilidades” dentro de la cadena de mando que autorizó su participación en el dispositivo.

Según explica la AUGC, el guardia civil inició su jornada a las seis de la mañana desplazándose desde Santa Cruz de Tenerife hasta el puerto de Granadilla de Abona. Catorce horas después seguía realizando labores de apoyo y traslado de materiales cuando, alrededor de las 21:40 horas, sufrió el infarto que acabó con su vida.

Desde la organización señalan que el agente ocupaba una vacante en la Plana Mayor de la Comandancia de Tenerife y recuerdan que quienes se encuentran en situación de reserva tienen asignadas funciones concretas que deben evitar la exposición a riesgos físicos o situaciones de elevada exigencia.

“Esto es el núcleo del problema”, sostienen desde el colectivo, que considera que la participación del guardia civil en el puesto avanzado del operativo supuso una exposición tanto a materiales “potencialmente contaminados” como a una jornada laboral “extenuante”.

En este contexto, la AUGC solicita que el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales abra una investigación para determinar si la asignación del agente fue legal y si existieron responsabilidades en la organización del operativo. Además, advierten de que, en función de las conclusiones, no descartan acudir a la Fiscalía.

El sindicato también cuestiona la planificación del dispositivo desplegado por la llegada del buque. “La llegada del MV Hondius a Tenerife no fue una emergencia imprevisible. Se conocía con suficiente antelación para haber articulado un dispositivo planificado, ordenado y respetuoso con la normativa laboral”, afirman.

La organización denuncia además que efectivos de la USECIC de Tenerife habrían visto reducidos sus descansos y afrontado jornadas prolongadas “sin que nadie en la cadena de mando asumiera la responsabilidad que le correspondía”.

AUGC insiste igualmente en que la Guardia Civil debe reconocer la edad como un factor de riesgo laboral. “Porque lo es. Porque la ciencia lo avala. Porque la legislación de prevención de riesgos laborales lo contempla como elemento que debe ser evaluado e integrado en la planificación de los servicios. Porque un agente de 63 años no puede ser tratado como si tuviera treinta”, subrayan.

Para el sindicato, la muerte del agente “no es un accidente”, sino una “consecuencia previsible” de un sistema que, aseguran, “ignora sistemáticamente” las condiciones físicas y laborales de los efectivos de mayor edad.

“Esa entrega tiene un límite. Y ese límite no lo puede fijar la institución sola, a su conveniencia, en su propio beneficio”, concluyen desde la organización.