El contrato millonario del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para la actuación de Marc Anthony en el próximo Carnaval ha desatado una oleada de críticas en el sector cultural y político de la isla. La contratación del artista internacional, por un importe cercano a los 1,4 millones de euros con impuestos, se ha convertido en la más costosa en la historia del Carnaval capitalino.
Las quejas se centran en el elevado uso de fondos públicos para un único concierto, adjudicado mediante un procedimiento negociado sin publicidad, amparado en la exclusividad de la empresa representante del artista. Colectivos culturales y creadores locales denuncian una “desconexión evidente” entre las prioridades institucionales y la realidad del tejido cultural canario, al considerar que ese presupuesto podría destinarse a apoyar producciones locales y a reforzar la programación estable.
Desde el consistorio se defiende la inversión por su impacto turístico y mediático, aunque el debate sobre el modelo de Carnaval y el equilibrio entre espectáculo global y cultura local sigue abierto.