La educación canaria empieza a ganar terreno a uno de sus grandes desafíos históricos: conseguir que los alumnos estén dentro del aula. Los últimos datos reflejan una mejora general de la asistencia escolar en las Islas, con una reducción de las faltas y una evolución positiva en las etapas obligatorias.
La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, dirigida por Poli Suárez, mantiene como prioridad reforzar el seguimiento del alumnado, detectar antes los casos de absentismo y trabajar junto a los centros educativos y las familias para evitar que las ausencias terminen convirtiéndose en abandono escolar.
Sin embargo, el balance también deja una señal de alerta: la Formación Profesional rompe la tendencia positiva y registra un incremento de las faltas, con una subida cercana a los cinco puntos. Un dato relevante en una etapa considerada estratégica para mejorar la empleabilidad juvenil y conectar la formación con las necesidades reales de las empresas.
Educación afronta ahora el reto de consolidar la mejora conseguida en las aulas y analizar las causas que provocan el aumento del absentismo en los ciclos formativos.
La fotografía deja así una doble lectura: Canarias avanza y reduce las ausencias escolares, pero la FP se convierte en la nueva asignatura pendiente para seguir mejorando los resultados educativos del Archipiélago.