Poli Suárez: “Las Palmas de Gran Canaria que queremos debemos forjarla entre todos”

El candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria y actual consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, recibe a La Gaceta de Canarias con la serenidad que ha marcado su trayectoria política. Natural de Moya, donde gobernó con mayoría absoluta y dejó una huella de modernización, cercanía y estabilidad que muchos siguen poniendo como ejemplo de gestión municipal, dio el salto al Gobierno de Canarias con un perfil discreto. Llegó sin hacer ruido y terminó convenciendo desde el trabajo diario, hasta consolidarse como uno de los consejeros mejor valorados del Ejecutivo por su capacidad de diálogo, su eficacia y una gestión sobria que silenció muchas dudas iniciales. Ahora afronta un nuevo desafío: gobernar la otra capital del Archipiélago. Sonríe, transmite ilusión y asegura que está preparado para devolver a Las Palmas de Gran Canaria el liderazgo que considera que nunca debió perder.

Después de consolidar una etapa al frente de Educación y Deportes, ¿por qué decide dar el paso hacia la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria?

«En primer lugar, porque me lo ha pedido el presidente autonómico de mi partido, Manuel Domínguez, y el presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, y yo estoy para aportar allí donde se considera que puedo ser útil. Y porque amo Las Palmas de Gran Canaria y creo honestamente que otra gestión es posible para recuperar la ilusión, la autoestima y el potencial que tiene la ciudad».

Usted ya dejó una importante huella como alcalde de Moya. ¿Qué aprendió allí que le servirá ahora?

«Ser alcalde de Moya, además de un sueño de niño cumplido, me permitió seguir trabajando por mis vecinos y vecinas como máximo responsable del municipio. Ya venía haciéndolo muchos años antes de manera voluntaria en diferentes áreas, donde germinó mi concepción del municipalismo. Aprendí la importancia de estar siempre al lado de las personas, de escucharlas, de tratarlas con honestidad y, sobre todo, de no parar de trabajar hasta dar con la solución a sus problemas. Y si no tenían solución de ninguna manera, también decírselo de frente, mirándoles a los ojos. También aprendí a buscar recursos debajo de las piedras y a gestionar con responsabilidad, rigor y transparencia, en unos momentos especialmente complicados por la crisis».

Cuando llegó al Gobierno hubo quien dudó de su capacidad para dirigir una de las consejerías más complejas. Hoy el balance es muy distinto.

«Nos recibieron con incertidumbre y expectación, normal pues nunca antes el Partido Popular había gestionado este departamento. Pero creo que pronto demostramos que hemos venido a ayudar, a mejorar el sistema educativo entre todos, a resolver demandas históricas desde el diálogo y el consenso. Muchas de las personas que me han reconocido que entonces me recibieron con desconfianza hoy me piden que no me vaya. Eso me enorgullece y creo que indica que estamos haciendo un buen trabajo».

Si los ciudadanos le dan su confianza, ¿qué será lo primero que hará como alcalde?

«Hay muchas cosas por hacer en Las Palmas de Gran Canaria, muchas. Pero empezaría escuchando al personal municipal, al que está permanentemente en el Ayuntamiento, gobierne quien gobierne, y quienes conocen de verdad la casa por dentro y lo que se necesita desde dentro. Escuchar al personal y hacerles partícipes de la gestión es clave; valorar otros puntos de vista, otras ideas y opiniones. Y a partir de ahí, hacer lo propio con el conjunto de la ciudadanía. La ciudad que queremos debemos forjarla entre todos. Mi despacho estaría abierto de par en par para los ciudadanos, aunque también estaré mucho a pie de calle, en los barrios. Me gusta arremangarme y trabajar directamente donde haga falta».

¿Cómo le gustaría que fuera Las Palmas de Gran Canaria dentro de cuatro años?

«Me gustaría que fuese esa ciudad de la que todos y todas nos sintamos orgullosos. Una ciudad viva, acogedora, limpia, segura. Una ciudad moderna que valora y protege su patrimonio. Referente de la cultura, como fuimos en otra época no muy lejana. Y una ciudad cuidada, pero todos los barrios, no sólo unas determinadas zonas. Una ciudad que protege su comercio local y que pone todo su potencial a disposición de los jóvenes para que desarrollen aquí sus proyectos vitales y profesionales».

Aún queda mucho para las elecciones y, como suele decirse, las encuestas son como la bolsa: hoy suben y mañana bajan. Hoy acaba de ser presentado como candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué le dice hoy a los vecinos para que empiecen a confiar en usted? Le adelanto que volveré a hacerle exactamente esta misma pregunta en enero de 2027, cuando ya hayamos entrado en el año electoral y la ciudad empiece a mirar hacia las elecciones de mediados de año.

«Les pediría, ante todo, que vuelvan a ilusionarse con Las Palmas de Gran Canaria. Que volvamos a creer en nuestra ciudad, que nos necesita. Que esa ciudad que queremos y anhelamos, es posible y debemos forjarla entre todos. Yo me voy a dejar el alma para que así sea. Hagamos juntos ese proyecto de capital para recuperar la mejor versión y el esplendor que nunca debió perder Las Palmas de Gran Canaria. Les garantizo mucha escucha, mucho diálogo y por mi parte trabajo a destajo, mañana, tarde y noche, como he hecho siempre, por una ciudad más justa y digna para todos por igual. Que vuelva a brillar, que vuelva a enorgullecernos».