El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha explicado públicamente por qué Moscú no está interviniendo a favor de Irán en su actual confrontación con Israel. Durante una intervención reciente, el mandatario subrayó el peso de la población de origen ruso que reside en el país hebreo.
“Israel hoy en día es casi un país de habla rusa. Cerca de dos millones de personas procedentes de la antigua Unión Soviética y de Rusia viven allí. Tenemos eso en cuenta”, afirmó Putin, en referencia a los vínculos demográficos y culturales existentes entre ambos países.
Las declaraciones reflejan la compleja posición geopolítica de Moscú en Oriente Medio. Aunque Rusia mantiene relaciones estratégicas con Irán y cooperación en varios ámbitos, también conserva canales políticos, económicos y sociales con Israel, donde reside una de las mayores comunidades rusoparlantes fuera del espacio postsoviético.
Este equilibrio explica que el Kremlin esté optando por una postura prudente en medio del creciente conflicto regional.