“Renunciar a la TF-1 sería un error histórico”: el Sur se planta ante un atasco de 500 millones al año

El Sur de Tenerife vuelve a alzar la voz. Y lo hace con cifras que duelen: hasta 500 millones de euros al año en pérdidas por los atascos. Un escenario que, lejos de mejorar, amenaza con agravarse si se confirma la posible rescisión del contrato para ampliar la TF-1 entre Fañabé y Las Américas.

José Fernando Cabrera, tras el almuerzo-coloquio del Foro de Amigos del Sur de Tenerife con el presidente del Gobierno de Canarias, reconoce avances en materias como sanidad, vivienda o infraestructuras sociosanitarias. Sin embargo, fija una línea roja: la autopista del Sur.

“Estamos hablando de una inversión de unos 100 millones dentro de un convenio de 1.200. No ejecutar esta obra sería condenar al Sur”, advierte. El problema no es menor: en apenas tres kilómetros ya se registran trayectos de hasta una hora, una situación que podría volverse crítica en cinco o diez años con un crecimiento del parque móvil del 6,5% anual y la expansión hacia el suroeste de la Isla.

Cabrera plantea alternativas: mantener vivo el contrato, buscar financiación adicional o incluso adelantar fondos desde el Cabildo o el Gobierno autonómico con cargo al futuro convenio estatal: “El error no es solo técnico, es estratégico. Canarias no puede permitirse frenar su principal eje económico”, concluye.

Galván Bello lo hizo en cuatro años: la autopista que cambió el Sur

La historia demuestra que cuando hay voluntad política, las infraestructuras llegan. En los años 60, el Cabildo de Tenerife, presidido por José Miguel Galván Bello, impulsó la construcción de la autopista del Sur adelantando financiación y asumiendo riesgos.

El proyecto, inicialmente previsto para ejecutarse en 16 años, se completó en apenas cuatro gracias a un modelo de financiación anticipada con pago diferido del Estado. Más de 1.300 millones de pesetas, maquinaria pesada, más de mil operarios y una visión clara: conectar la Isla.

El resultado fue transformador. El trayecto de más de tres horas entre Santa Cruz y Los Cristianos se redujo a una. Las curvas pasaron de más de mil a apenas medio centenar. El impacto económico fue inmediato: solo en ahorro de tiempo ya se estimaban 200 millones de pesetas anuales.

Hoy, décadas después, el paralelismo es inevitable. Entonces se apostó. Ahora, el Sur espera una decisión.