Rusia abre las urnas bajo la presión de la guerra y con 111 millones de ciudadanos llamados a elegir la nueva Duma

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Rusia ha iniciado este viernes tres jornadas de elecciones legislativas para elegir a los 450 diputados de la Duma, en unos comicios marcados por la guerra en Ucrania, los ataques con drones y una oposición con escasa representación. Más de 111 millones de ciudadanos están llamados a votar en 89 regiones del país hasta el próximo domingo.

La jornada electoral se ha visto condicionada desde primera hora por los ataques con drones registrados en distintas zonas de Rusia. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, ha asegurado que más de 350 aparatos no tripulados dirigidos contra la capital fueron derribados desde la tarde del jueves, 64 de ellos en las inmediaciones de la ciudad. El Ministerio de Defensa ruso ha elevado a 629 los drones abatidos en todo el territorio nacional.

En Sochi, las autoridades tuvieron que interrumpir temporalmente la actividad de los colegios electorales después de activarse una alerta por drones. El alcalde, Andréi Proshunin, informó de que los miembros de las comisiones electorales, los observadores y los votantes fueron trasladados a refugios mientras permanecía activa la amenaza.

«En los colegios electorales de Sochi se han tomado medidas de seguridad. Los miembros de las comisiones electorales, los observadores y votantes que estaban en los colegios, fueron evacuados a refugios hasta el fin de la alerta de ataque de drones», escribió Proshunin en Telegram.

Una vez finalizada la alerta, los 244 colegios electorales de Sochi retomaron su actividad.

Los centros de votación comenzaron a abrir en las regiones más orientales del país y nueve horas después lo hicieron en Moscú, donde los colegios electorales iniciaron la jornada a las 08.00 hora local (05.00 GMT). También podrán votar los ciudadanos rusos residentes en el extranjero, para quienes el Ministerio de Exteriores ha habilitado 333 centros en 152 países.

En el plano político, el partido Rusia Unida, vinculado al Kremlin, busca conservar la mayoría constitucional que obtuvo en las elecciones de 2016. La formación se enfrenta a unos comicios en los que la oposición contraria a la guerra tiene una presencia limitada.

Los comunistas aparecen entre las fuerzas con opciones de acceder al Parlamento y han cuestionado el sistema de voto electrónico, al considerar que puede convertirse en una herramienta de manipulación. Se espera que otras tres o cuatro formaciones puedan obtener representación en la Cámara Baja.

El partido Yábloko, la única formación mencionada en el escenario electoral como contraria a la guerra, no figura en la papeleta después de haber sido excluido por el Tribunal Supremo. No obstante, alrededor de un centenar de sus candidatos todavía pueden conseguir.

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