El Ejecutivo aprueba un paquete de hasta 80 medidas para frenar el impacto de la guerra en la economía, con rebajas fiscales en carburantes y energía como eje principal.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este viernes un amplio paquete anticrisis dotado con unos 5.000 millones de euros para hacer frente al impacto económico de la escalada internacional, especialmente en energía y carburantes.
El plan pivota sobre una idea clave: bajar la presión fiscal y contener precios. Entre las medidas más destacadas figura la reducción del IVA del 21% al 10% en gasolina, diésel, electricidad y gas, junto a la rebaja de impuestos especiales y la suspensión de cargas a la producción eléctrica.
Además, el Gobierno activa ayudas directas al combustible para sectores clave como el transporte, la pesca, la agricultura y la ganadería, con bonificaciones específicas para aliviar el impacto del encarecimiento energético.
El paquete incluye también medidas de corte social y de intervención económica: prohibición de despidos en empresas que reciban ayudas públicas, control de márgenes empresariales y refuerzo del bono social eléctrico, además de la protección a consumidores vulnerables para evitar cortes de suministro.
En paralelo, el Ejecutivo contempla actuaciones en vivienda, como la posible congelación o prórroga de alquileres, aunque este punto ha generado fricciones políticas y podría encontrar dificultades en el Congreso.
En total, el plan agrupa cerca de 80 medidas y busca proteger a unos 20 millones de ciudadanos y 3 millones de empresas, en un contexto marcado por la subida del petróleo y la presión inflacionista.
El Gobierno intenta así construir un nuevo “escudo social” mientras lidia con su minoría parlamentaria y la necesidad de pactar cada iniciativa en el Congreso.