El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado el tono contra Israel tras el veto a la celebración del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro de Jerusalén, en una decisión sin precedentes que ha encendido la reacción internacional.
El detonante: la Policía israelí impidió el acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Tierra Santa, para oficiar la misa en uno de los lugares más sagrados del cristianismo. Una medida que Israel justifica por motivos de seguridad en plena escalada bélica con Irán. 
Sánchez fue directo: calificó lo ocurrido como un “ataque injustificado a la libertad religiosa” y exigió respeto a la diversidad de credos y al derecho internacional, subrayando que la decisión se produjo “sin explicación alguna”. 
La respuesta no se quedó en Madrid. Francia, Italia e incluso Estados Unidos se sumaron a la condena, mientras Roma ya ha anunciado la convocatoria del embajador israelí para exigir explicaciones. 
El episodio agrava aún más la tensión entre España e Israel, deteriorada en las últimas semanas por el posicionamiento de Sánchez contra la ofensiva en Oriente Próximo y su defensa del “no a la guerra”. 
El conflicto trasciende lo religioso: Jerusalén vuelve a convertirse en el epicentro de una batalla diplomática global donde España ha decidido situarse en primera línea.
Claves
• Primera vez en siglos que se impide esta misa en el Santo Sepulcro.
• Israel alega seguridad por la guerra con Irán.
• Sánchez denuncia vulneración de la libertad religiosa.
• Italia convoca al embajador: escalada diplomática.
• Nuevo choque directo España–Israel.