Pedro Sánchez ha decidido cerrar filas con José Luis Rodríguez Zapatero en pleno terremoto político por el denominado ‘caso Plus Ultra’. El presidente del Gobierno aseguró este miércoles desde Roma que mantiene intacto su respaldo al exdirigente socialista y que, a su juicio, “no hay motivos” para modificar su postura pese a la presión política y mediática de las últimas horas.
La Moncloa intenta así contener una crisis que amenaza con seguir erosionando la imagen del PSOE mientras avanzan distintas investigaciones judiciales vinculadas al entorno socialista. Sánchez insistió en apelar a la presunción de inocencia y defendió que, por el momento, solo existe un auto judicial y no una condena firme.
El líder socialista aprovechó además su comparecencia para lanzar un mensaje directo a la oposición. Rechazó cualquier escenario de adelanto electoral y volvió a retar al PP a presentar una moción de censura si considera que el Ejecutivo ha perdido legitimidad parlamentaria.
En paralelo, el registro de la UCO en dependencias vinculadas al PSOE sigue elevando la temperatura política en Madrid. Aunque Sánchez evitó minimizar la gravedad de la situación, defendió la “colaboración total” del partido con la justicia y aseguró que actuarán “con contundencia” si se acreditan irregularidades.
El presidente también salió en defensa de Ana Fuentes, gerente socialista investigada en otra de las derivadas que afectan al partido, reivindicando su trayectoria dentro de la organización y negando cualquier práctica irregular en la financiación del PSOE.
La ofensiva judicial y política sobre el entorno socialista amenaza con marcar el cierre del curso político, mientras Sánchez trata de proyectar una imagen de control interno y blindaje institucional alrededor de su núcleo más cercano.