La aprobación de la Ley de Multirreincidencia ha dejado una de las imágenes políticas más significativas de la legislatura: el PSOE votando junto al PP y Junts en el Congreso de los Diputados. Con 302 votos afirmativos, la norma se sitúa entre las leyes con mayor respaldo parlamentario de los últimos años, pero abre una profunda brecha en el bloque de investidura.
Sumar, Podemos, Bildu y otros aliados del Ejecutivo expresaron su enfado por una reforma penal que consideran punitiva y alejada del enfoque social, acusando al Gobierno de romper consensos y girar a la derecha en materia de seguridad.