Sánchez y González; un saludo frío que retrata la fractura del socialismo

El homenaje institucional celebrado en el Congreso de los Diputados dejó una imagen tan simbólica como reveladora del momento político que atraviesa el socialismo español. Pedro Sánchez y Felipe González coincidieron en el acto, pero apenas intercambiaron un saludo estrictamente protocolario, breve y carente de cualquier gesto de cercanía.

La escena, captada por las cámaras, reflejó la distancia política y personal entre el actual líder del PSOE y uno de sus referentes históricos, crítico en los últimos meses con la deriva del partido y con decisiones clave del Gobierno, especialmente en materia territorial y de pactos parlamentarios. No hubo conversación, ni imagen de unidad, ni mensaje de cohesión en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo.

El acto institucional estuvo marcado por ausencias significativas, gestos calculados y un ambiente de evidente incomodidad entre distintas sensibilidades socialistas. Más allá de los discursos oficiales, lo ocurrido en los márgenes del evento dejó claro que las diferencias internas ya no se esconden y que el partido afronta una etapa de profunda división. En política, los silencios y los saludos fríos también son mensajes, y el de ayer fue tan claro como incómodo.