Santa Cruz firma un Carnaval sobresaliente: liderazgo político, gestión afinada y una fiesta hecha por su gente

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, que concluyó hoy, se despide como un éxito rotundo de participación, identidad y organización. Semanas de Carnaval en la calle confirmaron un modelo claro: la fiesta la hacen los vecinos de Santa Cruz y toda la Isla, con una apuesta decidida por los grupos del Carnaval como eje central y la incorporación medida de grandes nombres externos que aportan proyección sin diluir la esencia.

Bajo la batuta de la Alcaldía, con una idea originaria y sostenida en el tiempo por el alcalde José Manuel Bermúdez, el Carnaval volvió a demostrar músculo institucional y coherencia estratégica. La coordinación transversal de áreas —Fiestas, Seguridad, Servicios Públicos, Movilidad, Cultura y Sanidad— permitió una ciudad preparada, ordenada y volcada, capaz de acoger a cientos de miles de personas manteniendo el pulso popular.

El protagonismo fue, una vez más, para murgas, comparsas, rondallas y agrupaciones coreográficas, prioridad absoluta para la corporación. A su lado, actuaciones de fuera que sumaron foco mediático y atracción turística, siempre integradas en un relato propio. El resultado: un Carnaval reconocible, participativo y con identidad.

Especial mención merece el dispositivo de seguridad y sanitario, convertido ya en referente nacional. Un sistema hospitalario integrado en el operativo que garantiza respuesta inmediata y que está siendo observado y replicado por otras grandes ciudades y corporaciones en España.

Santa Cruz cierra así un Carnaval que refuerza liderazgo, solvencia organizativa y un mensaje inequívoco: la fiesta es cultura, convivencia y motor económico, y se gobierna con planificación, experiencia y visión.

Liderazgo, gestión y futuro del Carnaval

• El alcalde, idea matriz y rumbo claro
El liderazgo de José Manuel Bermúdez volvió a ser determinante. Desde la concepción del modelo hasta su ejecución, la Alcaldía marcó una hoja de ruta basada en identidad local, prioridad a los grupos y coordinación total de áreas. Una visión política que ha consolidado a Santa Cruz como capital mundial del Carnaval.
• Caraballero: juventud, experiencia y conocimiento total de la fiesta
El concejal de Fiestas, Javier Caraballero, representa una combinación poco habitual: juventud y experiencia real. Ha trabajado en todas las circunstancias del Carnaval, desde la base hasta la gestión de grandes escenarios, lo que se traduce en decisiones prácticas, cercanas y eficaces. Su conocimiento profundo de la fiesta se reflejó en una programación equilibrada, sensible con los grupos y ambiciosa en proyección.
• Impacto económico en cifras
En los próximos días se conocerán los datos oficiales de retorno económico. Como referencia, la pasada edición, con un presupuesto cercano a 7 millones de euros, generó un retorno estimado de 35 millones de euros. Las previsiones de este año apuntan a resultados muy relevantes, pendientes de certificación.
• Seguridad y sanidad: modelo que se exporta
El amplio dispositivo de seguridad y el sistema sanitario-hospitalario integrado han vuelto a certificar su eficacia. Un modelo que ya copian grandes eventos del país y que sitúa a Santa Cruz como escuela de buenas prácticas en la gestión de fiestas multitudinarias.