Jaime Serrano-Jover tomó posesión este martes como nuevo fiscal superior de Canarias en sustitución de María Farnés, iniciando una nueva etapa al frente del Ministerio Fiscal en las Islas marcada por algunos de los principales desafíos del Archipiélago: la presión migratoria, la lucha contra el narcotráfico y la protección de los menores vulnerables.
Hasta ahora fiscal delegado Anticorrupción en Santa Cruz de Tenerife, Serrano-Jover cuenta con una amplia trayectoria en investigaciones complejas y en la persecución de la criminalidad organizada. Durante su intervención en el acto celebrado en la sede del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, defendió una Fiscalía “moderna, eficaz y cercana a la ciudadanía”, adaptada a las singularidades de un territorio fragmentado por la doble insularidad y con importantes retos judiciales.
Entre sus prioridades destacó la atención a la crisis migratoria y, especialmente, la protección de los menores migrantes no acompañados, una cuestión que calificó como una de las responsabilidades más importantes que afronta actualmente la institución. También apostó por reforzar la coordinación entre las fiscalías de las distintas islas y mejorar la respuesta frente a delitos como el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales, la inmigración irregular y los delitos de odio.
La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, que presidió el acto, destacó la experiencia, el rigor jurídico y el profundo conocimiento de Canarias del nuevo fiscal superior. Su nombramiento llega en un momento especialmente sensible para las Islas, con la ruta migratoria atlántica en máximos históricos y con un incremento de las operaciones policiales contra organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico internacional.
Serrano-Jover afronta ahora la tarea de coordinar la acción de la Fiscalía en todo el Archipiélago y de fijar criterios comunes en asuntos que afectan directamente a la seguridad, la convivencia y la protección de los derechos fundamentales en Canarias.