La entrada en vigor efectiva del Real Decreto 1055/2022 ya comienza a reflejarse en los precios de bares, cafeterías y restaurantes de toda España. El sector hostelero está trasladando al consumidor parte de los nuevos costes derivados de las obligaciones impuestas por el Gobierno central en materia de reciclaje, reutilización y gestión de envases. La normativa obliga a reforzar el control sobre botellas, latas y recipientes de vidrio, plástico y aluminio, además de asumir nuevos procesos logísticos y ambientales.
Aunque la ley no establece una tasa fija por cada bebida o consumición, numerosos establecimientos ya aplican incrementos indirectos en sus cartas para cubrir el aumento de costes operativos. Desde la hostelería advierten de que la adaptación supone inversiones adicionales en almacenamiento, recogida selectiva y sistemas de reutilización. El objetivo del decreto es reducir residuos y avanzar hacia una economía circular, pero el impacto económico ya empieza a sentirse directamente en el bolsillo del cliente.