El ministro de Política Territorial y expresidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, ha dado un paso al frente para exigir que se restituya su imagen pública tras su vinculación política y mediática al caso mascarillas. El dirigente socialista sostiene que las investigaciones y el desarrollo judicial han dejado claro que no existe ninguna prueba que le relacione con cobros de comisiones, mordidas o adjudicaciones irregulares durante la pandemia.
Torres ha sido contundente al denunciar que ha sido objeto de una “campaña de difamación” que, a su juicio, ha causado un importante daño personal y político. En este sentido, ha reclamado que quienes le señalaron públicamente sin pruebas den ahora un paso adelante y pidan disculpas.
Sus declaraciones llegan en un momento clave del procedimiento judicial, tras las últimas comparecencias en el caso, entre ellas la de Koldo García, que ha negado haber recibido dinero o regalos a cambio de contratos públicos. Un contexto que, según Torres, refuerza la idea de que las acusaciones que se vertieron contra él carecían de base.
El también expresidente canario ha insistido en que siempre ha defendido su inocencia y que el tiempo ha terminado por darle la razón, aunque lamenta el desgaste sufrido. “La verdad se abre camino”, ha venido a trasladar, subrayando que su prioridad ahora es seguir centrado en su responsabilidad institucional.
El caso mascarillas continúa su recorrido en los tribunales, pero el foco político gira: de las acusaciones a la exigencia de rectificación. Torres busca ahora cerrar una etapa marcada por la sospecha y recuperar plenamente su credibilidad pública.