El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado a Pekín en una visita de Estado de dos días que busca consolidar la relación con China en un contexto de tregua comercial. Trump, que realiza su segunda visita al país asiático desde 2017, ha viajado acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio y una destacada delegación empresarial integrada por figuras como Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook.
El mandatario estadounidense aterrizó a las 20.08 hora local (12.08 GMT) y fue recibido en pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, junto a altos representantes diplomáticos y una ceremonia de bienvenida con unos 300 jóvenes, banda militar y guardia de honor.
Tras su llegada, la caravana presidencial se desplazó hacia el centro de la capital china, donde rascacielos y avenidas exhibieron banderas de ambos países y mensajes de bienvenida, mientras el viaje generaba una fuerte repercusión en medios y redes sociales del país asiático.
Más de dos millones de espectadores siguieron en directo la llegada del Air Force One a través de la televisión estatal CCTV, mientras en la red social Weibo la etiqueta relacionada con la visita superó los 8,3 millones de visualizaciones en pocos minutos.
En paralelo a la visita, delegaciones económicas de ambos países mantuvieron conversaciones en Seúl calificadas como “constructivas”, en un intento de avanzar en la distensión de la guerra arancelaria y las disputas comerciales.
La agenda de Trump en Pekín incluye reuniones con el presidente chino, Xi Jinping, además de una cena de Estado y actos oficiales en espacios como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede del poder del Partido Comunista.
El viaje llega en un momento delicado, con desacuerdos abiertos sobre tecnología, tierras raras, acceso al mercado chino y la situación de Taiwán, tema sobre el que Washington mantiene su apoyo militar a la isla mientras Pekín reclama su soberanía.
Antes de su llegada, el Gobierno chino instó a Estados Unidos a actuar con prudencia en la cuestión taiwanesa y a detener el envío de armamento, mientras Trump ha manifestado su intención de pedir a China mayor apertura para las empresas estadounidenses.