Trump autoriza un histórico pacto nuclear con Arabia Saudí que reabre el debate sobre la proliferación atómica

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado luz verde a un acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudí que permitirá al reino enriquecer uranio dentro de un programa oficialmente destinado a la producción de energía civil. La decisión supone uno de los movimientos geopolíticos más relevantes de los últimos años en Oriente Próximo y llega en plena escalada de tensión con Irán, cuyo programa nuclear continúa siendo uno de los principales focos de conflicto internacional.

El pacto contempla la colaboración de empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear saudí y abre la puerta a que el país pueda enriquecer combustible en su propio territorio. Washington defiende que el objetivo es garantizar el suministro energético y reforzar la alianza estratégica con Riad, además de evitar que Arabia Saudí recurra a China o Rusia para desarrollar su industria nuclear.

Sin embargo, el acuerdo ha generado una intensa controversia tanto en Estados Unidos como en Oriente Próximo. Legisladores de ambos partidos y expertos en no proliferación consideran que el texto no incorpora algunas de las salvaguardas internacionales más estrictas que tradicionalmente exigía Washington en este tipo de acuerdos. Temen que la capacidad de enriquecer uranio pueda convertirse, en el futuro, en la base tecnológica para fabricar armas nucleares.

Las dudas aumentan por las declaraciones realizadas en el pasado por el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, quien aseguró que Arabia Saudí buscaría disponer de armamento nuclear si Irán llegara a desarrollar una bomba atómica. Aunque Riad insiste en que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos, la posibilidad de una carrera nuclear en Oriente Próximo preocupa a numerosos aliados de Estados Unidos, entre ellos Israel.

El acuerdo todavía deberá completar su tramitación política en Estados Unidos, pero representa un giro respecto a la política seguida en años anteriores, cuando la cooperación nuclear con Arabia Saudí estaba vinculada a exigencias adicionales en materia de no proliferación y de relaciones diplomáticas con Israel.