La madrugada dejó una nueva oleada de ataques sobre infraestructuras estratégicas iraníes mientras el presidente de Estados Unidos endurecía su discurso político y lanzaba un mensaje directo al Reino Unido.
La guerra en Oriente Medio vivió durante la madrugada un nuevo episodio de máxima tensión con ataques a infraestructuras clave en Irán, al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el conflicto está prácticamente decidido y lanzó un mensaje directo al primer ministro británico, Keir Starmer.
Según diversas informaciones internacionales, los bombardeos se centraron en instalaciones estratégicas para el funcionamiento del país, entre ellas depósitos de combustible, infraestructuras energéticas y plantas desalinizadoras que abastecen de agua a distintas zonas del territorio iraní.
Uno de los ataques más significativos se produjo en la isla de Qeshm, donde una planta desalinizadora resultó gravemente dañada. Las autoridades iraníes denunciaron que el ataque ha interrumpido el suministro de agua potable en unas treinta localidades, afectando a miles de ciudadanos.
Teherán ha calificado estos bombardeos como un ataque directo contra infraestructuras civiles esenciales y ha advertido de que la destrucción de estos servicios básicos puede provocar una grave crisis humanitaria en las zonas afectadas.
Los ataques se producen en un momento en el que la ofensiva militar liderada por Estados Unidos e Israel busca debilitar las capacidades estratégicas del régimen iraní, golpeando instalaciones clave para su funcionamiento energético y logístico.
Mientras tanto, el conflicto también se traslada al terreno político y diplomático dentro del bloque occidental, donde comienzan a aflorar diferencias sobre el alcance y el futuro de la operación militar.
Despiece | Trump carga contra Starmer: “No necesitamos a gente que se una a guerras que ya hemos ganado”
En paralelo a la ofensiva militar, Donald Trump lanzó un mensaje directo al Gobierno británico y, en particular, al primer ministro Keir Starmer.
El mandatario estadounidense aseguró que la intervención contra Irán ya ha cumplido sus principales objetivos y cuestionó la posición del Reino Unido en el conflicto. “No necesitamos a gente que se una a guerras que ya hemos ganado”, afirmó Trump, en una declaración que refleja las tensiones dentro del bloque occidental.
Las palabras del presidente estadounidense sugieren que Washington considera que la campaña militar ha debilitado de forma decisiva la capacidad iraní, mientras algunos aliados europeos mantienen una posición más prudente ante el riesgo de una escalada regional.
Las declaraciones de Trump abren un nuevo frente político dentro de la alianza occidental en plena fase crítica del conflicto, justo cuando la ofensiva militar continúa golpeando infraestructuras estratégicas en territorio iraní.