La tensión entre Estados Unidos e Irán ha dado un salto cualitativo tras el último mensaje de Donald Trump, en el que no solo lanza una advertencia directa, sino que lo hace con un lenguaje inusualmente agresivo incluso para sus estándares. “Abrid el puto estrecho… o vais a vivir en el infierno”, llegó a afirmar en referencia al estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial.
El mensaje, difundido a través de redes sociales y recogido por agencias internacionales, vuelve a situar el foco en una de las principales arterias del petróleo global. Por este paso marítimo circula aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, lo que convierte cualquier amenaza sobre su operatividad en un elemento de alto riesgo para los mercados internacionales.
Desde Irán, aunque no ha habido una réplica directa en estos términos, el discurso oficial ha sido reiterativo en los últimos meses: defensa de su soberanía y rechazo frontal a cualquier presión externa.
Este nuevo episodio verbal llega en un contexto de máxima sensibilidad geopolítica, con los mercados atentos a cualquier señal que pueda alterar el suministro energético. Las palabras de Trump ya han provocado inquietud y podrían traducirse en movimientos al alza del precio del petróleo si la tensión continúa escalando.