El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido elevar del 10% al 15% el arancel general a las importaciones, en un movimiento que supone un pulso abierto a la Corte Suprema de Estados Unidos. La decisión llega apenas horas después de que el alto tribunal limitara el alcance legal de los anteriores gravámenes impuestos por la Casa Blanca.
Trump justificó la medida como una “respuesta necesaria” para proteger la economía estadounidense y evitar, según sus palabras, que otros países “sigan aprovechándose” del mercado norteamericano. El nuevo arancel del 15% se aplicará de forma casi generalizada, afectando a socios comerciales tradicionales y a economías emergentes por igual.
La maniobra ha generado inquietud en los mercados internacionales y entre los principales aliados de Washington, que temen una nueva escalada en la guerra comercial global. Expertos advierten de un impacto directo en precios, inflación y cadenas de suministro, mientras la batalla política y judicial en EE. UU. sigue abierta.