Ucrania lanzó durante la madrugada de este domingo una ofensiva de gran magnitud contra San Petersburgo y la región rusa de Leningrado, con ataques que alcanzaron infraestructuras petroleras, centros de datos y almacenes logísticos. La operación se produce en plena tensión por las últimas decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump, favorables a mantener los intercambios energéticos con Moscú y frenar nuevas sanciones contra Rusia.
Según las primeras informaciones recogidas por EFE, alrededor de 150 drones participaron en los ataques contra la segunda ciudad rusa, situada a orillas del golfo de Finlandia y lugar de nacimiento del presidente Vladímir Putin. Las autoridades regionales informaron de un fallecido y una decena de heridos, cinco de los cuales permanecían hospitalizados.
«No he podido dormir en toda la noche. La batalla entre los drones y los misiles antiaéreos tuvo lugar literalmente sobre nuestras cabezas», relató a EFE una residente de la antigua capital zarista.
La ofensiva provocó incendios en instalaciones de almacenamiento de combustible y daños en edificios residenciales, infraestructuras de transporte y empresas tecnológicas. Además, las autoridades impusieron restricciones en el aeropuerto de Púlkovo por motivos de seguridad.
Incendios en las terminales de combustible
Dos terminales petroleras sufrieron incendios durante el ataque, según las autoridades y los canales locales de Telegram. Una de ellas, la instalación de Ruchi, dispone de una capacidad de almacenamiento cercana a los 74.000 metros cúbicos y suministra combustibles como las gasolinas AI-92 y AI-95. La segunda terminal cuenta con 21 depósitos.
Los ataques se producen después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reanudara el jueves las operaciones contra las refinerías rusas. Kiev sostiene que Moscú ha continuado atacando instalaciones energéticas pese a la tregua anunciada por Trump y asegura que Rusia ha lanzado 76 ataques contra este tipo de objetivos desde entonces.
La ofensiva también coincide con los movimientos de Washington para facilitar el suministro de diésel ruso al mercado estadounidense e internacional. El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, afirmó este domingo en la televisión pública que Moscú podría comenzar a suministrar combustible a los consumidores estadounidenses entre 15 y 20 días después de firmar los contratos correspondientes.
Trump, por su parte, había frenado la entrada en vigor del paquete de sanciones conocido como Ley Graham, que contempla medidas contra los compradores de petróleo ruso y la denominada flota fantasma. El mandatario justificó su prioridad en términos económicos internos, al señalar que su preocupación eran los agricultores y camioneros estadounidenses.
Daños en centros de datos y almacenes
Los efectos de la ofensiva se extendieron más allá del sector energético. Según el canal Astra, los drones dañaron un centro de datos de Vkontakte, una de las principales redes sociales rusas, y provocaron un incendio en un almacén de la compañía de comercio electrónico Ozon de casi 80.000 metros cuadrados.
También se registraron daños en una docena de edificios residenciales y dos viviendas particulares. Algunos vecinos tuvieron que ser evacuados y alojados temporalmente en casas de cultura. Un puente resultó alcanzado y se cerraron sectores de una autovía urbana, mientras que un hospital también se vio afectado.
Los daños en la subestación eléctrica Vostóchonaya dejaron temporalmente sin suministro a unas 20.000 personas, según las primeras estimaciones. Los ataques se producen después de que Putin ordenara un programa de reconstrucción de infraestructuras comerciales y logísticas afectadas por anteriores operaciones ucranianas, que habían alcanzado instalaciones vinculadas a Yandex y al banco Sberbank.
Restricciones aéreas en Rusia
Las autoridades rusas impusieron limitaciones a las operaciones del aeropuerto de Púlkovo para garantizar la seguridad. Las medidas se enmarcan en una sucesión de interrupciones del tráfico aéreo que también ha afectado a los principales aeropuertos de Moscú, con cancelaciones y retrasos que han dejado a numerosos pasajeros esperando durante horas.
Según el Ministerio de Defensa ruso, los sistemas antiaéreos interceptaron durante la noche 1.015 drones ucranianos sobre quince regiones de la parte europea del país y la península de Crimea, anexionada por Moscú. El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, aseguró que más de medio millar de aparatos fueron derribados cuando se dirigían hacia Moscú.
La ofensiva vuelve a evidenciar la estrategia ucraniana de atacar objetivos situados en territorio ruso, incluidos centros energéticos y logísticos, mientras las fuerzas rusas mantienen sus bombardeos contra infraestructuras ucranianas.
Dos muertos en nuevos ataques rusos contra Ucrania
Mientras Rusia denunciaba los daños provocados por la ofensiva ucraniana, dos personas murieron en ataques rusos nocturnos contra las regiones ucranianas de Poltava y Zaporiyia, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
En Poltava, el impacto dañó varias viviendas y provocó un incendio en uno de los inmuebles. Una persona falleció y otras cuatro resultaron heridas. Los equipos de rescate desplegaron unidades caninas para buscar posibles desaparecidos.
En Zaporiyia, una mujer de 27 años murió y otras dos personas, una mujer de 58 años y una menor de 16, resultaron heridas. El ataque causó daños en dos edificios residenciales de cuatro plantas, un centro educativo y 18 vehículos.
