Una empresa del sector militar situada en Cheboksari, a unos 600 kilómetros al este de Moscú, fue objetivo de un ataque con drones y misiles de crucero durante la pasada madrugada, en una nueva escalada de acciones cruzadas entre Rusia y Ucrania. Las autoridades regionales han confirmado impactos en la zona, mientras que el Kremlin asegura haber interceptado centenares de vehículos aéreos no tripulados en distintas regiones del país.
El gobernador de la región de Chuvasia, Oleg Nikoláyev, informó del incidente a través de redes sociales. “Esta madrugada, Cheboksari fue atacada con misiles. Se está determinando el número de víctimas y los daños a la infraestructura”, señaló, sin precisar por el momento la magnitud del impacto.
Según canales de Telegram citados en el país, el objetivo principal habría sido la empresa militar VNIIR-Progress, que ya había sido atacada en ocasiones anteriores. Algunos vídeos difundidos en redes apuntan al uso de misiles Flamingo en la ofensiva.
En paralelo, otras regiones rusas también registraron incidentes durante la misma noche. En Vladímir, a unos 170 kilómetros al este de Moscú, se declararon incendios tras impactos de drones, mientras que en Samara —a más de 800 kilómetros al sureste de la capital— drones ucranianos habrían alcanzado una refinería de la empresa estatal Rosneft, según fuentes no oficiales.
Las autoridades rusas también informaron de múltiples interceptaciones en distintos puntos del país. En Penza, la defensa antiaérea derribó dos drones, mientras que en Vorónezh se afirmó haber destruido más de 40 aparatos. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, aseguró además que cuatro drones fueron neutralizados antes de alcanzar la capital.
Uno de los episodios más graves se produjo en Sebastopol, en la península de Crimea, donde un ataque con drones alcanzó el museo y monumento a la Defensa de la ciudad, provocando un incendio en el edificio. El gobernador local, Mijaíl Ravzovzháyev, condenó el ataque con duras palabras: “Bárbaros y monstruos atacaron deliberadamente lo que más apreciamos, intentando destruir nuestra esencia. Solo unos degenerados absolutos podrían hacer tal cosa: atacar deliberadamente un museo”.
Ravzovzháyev también comparó la acción con crímenes históricos y afirmó que los ataques no debilitarán a la población rusa, sino todo lo contrario.
En respuesta, el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado un total de 326 drones ucranianos sobre múltiples regiones, entre ellas Bélgorod, Briansk, Volgogrado, Kursk, Kaluga, Samara, Moscú y Crimea, además de interceptaciones sobre el mar Negro.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la autoría de los ataques y señaló que su Ejército empleó misiles de crucero FP-5 Flamingo contra una planta militar en Cheboksari dedicada a la fabricación de componentes para drones y misiles.
Zelenski calificó estas operaciones como una forma de presión estratégica en el marco del conflicto, mientras la intensidad de los ataques mutuos sigue aumentando y extendiéndose a nuevas regiones del territorio ruso.