La crisis migratoria irrumpe en plena borrasca y evidencia que ni el viento ni el mar frenan la presión sobre Canarias.
La borrasca Therese no ha logrado frenar la llegada de migrantes a Canarias. En plena situación de temporal, un cayuco con más de un centenar de personas a bordo —109 según las primeras informaciones— ha sido rescatado en la costa sur de Tenerife y trasladado al puerto de Los Cristianos, en una operación que vuelve a poner en evidencia la dureza de la ruta atlántica.
El operativo fue activado tras el avistamiento de la embarcación, movilizando a Salvamento Marítimo y a los equipos de emergencia, que acompañaron el cayuco hasta puerto, donde sus ocupantes fueron atendidos por Cruz Roja.
El episodio se produce en un contexto especialmente complejo, marcado por fuerte oleaje, viento y lluvias, con olas de varios metros que han obligado incluso a cancelar vuelos y alterar conexiones marítimas. Aun así, las salidas desde la costa africana no se detienen.
No es un caso aislado. En las últimas horas ya se había registrado la llegada de otras embarcaciones en condiciones similares, confirmando que la ruta canaria sigue activa incluso en los peores escenarios meteorológicos.
La imagen vuelve a repetirse en Los Cristianos: personas exhaustas, envueltas en mantas, tras días en el mar jugándose la vida. Un drama humanitario que convive estos días con otro frente de crisis en Canarias: el impacto directo de la borrasca Therese sobre infraestructuras, transportes y vida cotidiana.