La tragedia provocada por el doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela continúa agravándose. El último balance oficial difundido este viernes eleva a 589 los fallecidos, mientras que el número de heridos se sitúa en cerca de 3.000 y 157 personas permanecen desaparecidas. Además, las autoridades reconocen que más de 200 personas siguen atrapadas bajo los escombros de edificios derrumbados, cuando ya han transcurrido más de 48 horas desde los seísmos.
La Guaira continúa siendo el epicentro de la devastación. Más de un centenar de edificios han colapsado en este estado costero, donde barrios enteros han quedado reducidos a montañas de hormigón. En total, 250 edificios e infraestructuras han sufrido daños graves o han quedado destruidos, entre ellos ocho hospitales, mientras 2.927 familias lo han perdido todo.
Los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar supervivientes. Más de 11.500 efectivos, junto a voluntarios y vecinos, participan en las labores de búsqueda, ahora reforzadas con la llegada de especialistas y material procedentes de España, México, Alemania, Estados Unidos y otros países. La ONU y la Cruz Roja coordinan el operativo internacional de ayuda humanitaria, considerado ya uno de los mayores desplegados en América Latina en los últimos años.
La catástrofe también golpea de lleno a la comunidad española. El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene la cifra de cuatro españoles fallecidos y 99 pendientes de localización, entre ellos figuró hasta este viernes la delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela, Isabel “Chavela” Jara, cuyo fallecimiento ya ha sido confirmado. Con el paso de las horas, las autoridades admiten que el balance de víctimas podría seguir aumentando a medida que avanzan las tareas de rescate en las zonas más afectadas.