El drama de Venezuela sigue agravándose con el paso de las horas. El último balance oficial eleva ya a 920 los fallecidos, 3.360 los heridos y 157 los desaparecidos como consecuencia del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió el norte del país y que ya está considerado como uno de los peores desastres naturales de la historia reciente venezolana.
Las tareas de rescate continúan sin descanso en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas, donde cientos de efectivos nacionales trabajan junto a equipos internacionales llegados desde más de una quincena de países. La esperanza de encontrar supervivientes sigue viva, aunque el paso de las horas reduce las posibilidades de localizar personas con vida bajo los escombros.
La Guaira continúa siendo el epicentro de la tragedia. Decenas de edificios residenciales han colapsado y numerosos hospitales trabajan al límite de su capacidad mientras miles de familias permanecen sin suministro eléctrico, agua potable ni comunicaciones estables. Las autoridades mantienen desplegados miles de efectivos de seguridad y maquinaria pesada para acelerar las labores de búsqueda.
La comunidad internacional ha intensificado el envío de ayuda humanitaria. España ya ha movilizado equipos de rescate y asistencia de emergencia, mientras países de América y Europa continúan enviando personal especializado, hospitales de campaña, material sanitario y toneladas de suministros para atender una crisis que amenaza con agravarse durante los próximos días.
Entre las víctimas también figuran cinco ciudadanos españoles, mientras continúan las gestiones diplomáticas para localizar a decenas de personas cuya situación todavía no ha podido ser confirmada. Las autoridades venezolanas han advertido de que el balance seguirá aumentando conforme avancen las labores de desescombro en las zonas más castigadas por los seísmos.
La carrera contra el reloj continúa
Las primeras 72 horas tras un terremoto son consideradas decisivas para localizar supervivientes. En Venezuela, cientos de rescatistas trabajan día y noche apoyados por perros especializados, drones, cámaras térmicas y maquinaria pesada.
La llegada de equipos internacionales refuerza un operativo que intenta acceder a decenas de edificios todavía colapsados, especialmente en La Guaira, donde continúan escuchándose señales de posibles supervivientes bajo los escombros. Mientras tanto, la ONU y numerosas organizaciones humanitarias coordinan el envío de ayuda para atender a miles de familias que lo han perdido absolutamente todo.