La Red Sísmica Canaria, operada por el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), continúa registrando en Tenerife señales sísmicas de baja frecuencia vinculadas al movimiento de fluidos hidrotermales en el interior del sistema volcánico de la isla de Tenerife.
Según explican los científicos, estos fluidos están formados por una mezcla de agua y dióxido de carbono sometida a altas temperaturas y presiones en el interior del volcán. Los gases y compuestos volátiles se liberan del magma y ascienden hacia la superficie, generando vibraciones durante su desplazamiento. Los especialistas señalan que estas señales sísmicas presentan frecuencias demasiado bajas para ser percibidas por el oído humano. Para hacerlas audibles, es necesario multiplicar su frecuencia —por ejemplo, por un factor de 100—, lo que permite transformarlas en sonidos perceptibles.
No obstante, los investigadores subrayan que los sonidos obtenidos tras este proceso no corresponden a un ruido real que pudiera escucharse en condiciones naturales, sino a una representación acústica creada a partir de los datos sísmicos para facilitar su análisis y divulgación científica.