El Viernes de Dolores marca el inicio de las vacaciones de Semana Santa en Canarias, una jornada de alta movilidad que este año arranca con un factor añadido de tensión: la huelga de 1.500 operarios que puede afectar a servicios clave.
El paro coincide con la salida masiva de viajeros en puertos, aeropuertos y carreteras, elevando el riesgo de retrasos e incidencias en uno de los momentos más intensos del calendario.
Las administraciones y empresas implicadas se preparan para minimizar el impacto de la huelga, mientras los usuarios afrontan un arranque de Semana Santa condicionado por la incertidumbre operativa.
A pesar de ello, el archipiélago entra en uno de sus periodos más importantes a nivel turístico, con la llegada de visitantes y la celebración de actos tradicionales que marcarán los próximos días.