Pedro Suárez estalla, frena el derribo del silo y acusa al Cabildo de “generar ahora el ruido tras aprobarlo”

El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha decidido suspender de forma temporal el expediente de demolición del silo de grano del recinto portuario, después de que el Ministerio de Cultura anunciara la incoación de un expediente para estudiar su posible declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

El presidente del organismo, Pedro Suárez, explicó que la decisión se adopta por “prudencia jurídica ante la eventual protección patrimonial del inmueble”, lo que obliga a detener cualquier actuación prevista sobre la estructura mientras se aclara su situación.

En la misma reunión extraordinaria, el consejo acordó encargar un informe técnico para analizar el valor histórico, arquitectónico y cultural del silo, así como solicitar a las administraciones que han mostrado su interés en su conservación que inicien los procedimientos formales de protección.

Suárez recordó que el pasado mes de septiembre de 2025 el propio consejo aprobó por unanimidad el inicio del proceso de derribo, con el respaldo de las administraciones presentes, con el objetivo de liberar espacio en la Dársena del Este para usos industriales y logísticos.

La zona donde se ubica el silo, sin actividad desde hace más de tres décadas, está destinada según la planificación portuaria a tráficos como contenedores, reparación naval, combustibles, áridos o industria química, lo que la convierte en un área especialmente saturada dentro del puerto.

El dirigente portuario también señaló que parte de la operativa de tráfico rodado procedente de la península se ha trasladado recientemente a esta dársena, lo que ha contribuido a reducir la actividad y el ruido en otras zonas del puerto, como la Dársena de Anaga.

Por último, Suárez defendió la actuación del organismo, asegurando que se ha mantenido un criterio “negociador, transparente y ajustado a la legalidad”, y apuntó que en las reuniones posteriores a la aprobación del derribo no se habían planteado objeciones formales al expediente hasta el actual cambio de escenario.