El modelo de consumo en España dará un giro a partir de noviembre de 2026 con la implantación obligatoria del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). A partir de entonces, comprar una botella de agua o una lata de refresco implicará pagar un recargo adicional —de al menos 10 céntimos— que el consumidor recuperará íntegramente al devolver el envase vacío.
El sistema, ya implantado en varios países europeos, transformará supermercados y comercios en puntos activos de recogida, con la instalación de miles de máquinas automáticas y sistemas manuales en pequeños establecimientos. El objetivo es claro: aumentar drásticamente las tasas de reciclaje y cumplir con las exigencias de la Unión Europea.
El ciudadano no pagará más si recicla, pero sí notará el cambio en caja. El envase deja de ser residuo para convertirse en valor económico dentro de un modelo más sostenible.