El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la tensión con Europa al asegurar que “probablemente” retirará las tropas estadounidenses desplegadas en España e Italia por su falta de apoyo en el conflicto con Irán. La advertencia, lanzada desde la Casa Blanca, llega tras días de presión a varios socios de la OTAN y amplía el pulso diplomático que ya había iniciado con Alemania.
Trump justifica la medida por la negativa de ambos países a implicarse en las operaciones vinculadas a la guerra en Oriente Medio, especialmente en el control del estratégico estrecho de Ormuz. El mandatario llegó a calificar la postura española de “absolutamente horrible” y reprochó a sus aliados no “arrimar el hombro” cuando Estados Unidos lo considera necesario.
La amenaza no es menor. Washington mantiene bases clave en territorio español —como Rota y Morón— fundamentales para la logística militar en Europa y África. Una retirada de tropas supondría un golpe a la arquitectura de seguridad de la OTAN y abriría un escenario de incertidumbre geopolítica.
El movimiento se interpreta como una estrategia de presión para forzar a los aliados europeos a alinearse con la política exterior estadounidense en plena escalada con Irán. Mientras, el Gobierno español rebaja el alcance de las declaraciones y defiende que España sigue siendo un socio fiable dentro de la Alianza Atlántica.
Europa contiene la respiración: Trump vuelve a tensar la cuerda y pone en el aire el equilibrio militar en el continente.