Santa Cruz de Tenerife ya tiene en marcha la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). El pleno municipal ha aprobado inicialmente la ordenanza que regulará el acceso al centro urbano y que afectará a los vehículos más contaminantes, en una medida que marcará el futuro de la movilidad en la capital.
Según los datos trasladados por el área de Movilidad, la restricción alcanzará aproximadamente al 13% del parque móvil que circula por el centro, lo que limita su impacto directo pero abre un nuevo escenario de control y regulación del tráfico. La normativa encara ahora su fase de exposición pública y alegaciones, con el objetivo de quedar definitivamente aprobada antes del verano.
El calendario municipal fija una implantación progresiva, sin sanciones inmediatas, que no se harán efectivas hasta 2029. Este margen busca facilitar la adaptación tanto de ciudadanos como de sectores económicos, especialmente comercio y servicios.
La ZBE afectará principalmente a vehículos antiguos, en línea con la normativa estatal que obliga a ciudades de más de 50.000 habitantes a reducir emisiones. El Ayuntamiento defiende que se trata de una medida “flexible”, pensada para mejorar la calidad del aire sin provocar un impacto brusco en la actividad diaria.
Con esta decisión, Santa Cruz entra de lleno en el mapa de ciudades que regulan su tráfico por criterios medioambientales, en un debate que combina sostenibilidad, economía y movilidad real.