Canarias tiene la oportunidad de convertirse en un referente internacional en soluciones energéticas para territorios aislados gracias a su experiencia en la integración de energías renovables en sistemas eléctricos insulares. Así lo sostiene el ingeniero del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) Santiago Díaz, quien destaca que el archipiélago ya exporta conocimiento a regiones con desafíos similares en distintos puntos del mundo.
El especialista asegura que la seguridad del suministro energético debe ser uno de los principales objetivos de las islas. En este contexto, considera que las energías renovables en Canarias “no son una alternativa, sino una necesidad”, ya que contribuyen a reducir la dependencia exterior y fortalecen la autonomía energética del territorio. “El hecho de producir tu propia energía te permite ser menos vulnerable al exterior”, afirma.
Díaz, doctor ingeniero industrial y experto en planificación energética, desarrolla proyectos centrados en maximizar la integración de renovables en sistemas insulares. Una de sus principales líneas de trabajo es la predicción eólica mediante inteligencia artificial, una tecnología que permite anticipar la disponibilidad del viento y optimizar la gestión de la producción energética.
Tras más de diez años trabajando con herramientas de inteligencia artificial, explica que estos sistemas son capaces de identificar patrones y prever cambios en la generación eléctrica. Gracias a ello, es posible almacenar energía antes de que se produzcan variaciones en la producción y ajustar mejor la respuesta a la demanda. “Utilizamos la IA para solventar problemas reales”, señala.
Aunque estas técnicas ya se emplean desde hace años en grandes redes energéticas continentales, el ITC ha adaptado su aplicación a la realidad de los territorios insulares, donde las condiciones son más complejas. Según Díaz, uno de los principales retos radica en la fragilidad de los sistemas eléctricos de las islas, mucho más reducidos que los continentales.
“En el continente, si un aerogenerador se desconecta, puede haber otros grupos dentro del mismo sistema que permitan mantener la estabilidad”, explica. En cambio, en Canarias el número de fuentes conectadas es menor, lo que hace que cualquier incidencia tenga un mayor impacto. “El resultado de esta situación es que los sistemas eléctricos insulares son más débiles”, añade.
Esta complejidad también influye en el ritmo de implantación de las energías renovables. Mientras que en la Península la penetración media de estas tecnologías ronda el 40%, en las islas se sitúa en torno al 20%. “No es porque invirtamos menos, sino porque es más difícil integrarlas”, apunta el experto.
A pesar de estas limitaciones, Díaz subraya que las islas también presentan importantes oportunidades. El Instituto Tecnológico de Canarias acumula tres décadas de experiencia en la integración de renovables y actualmente comparte ese conocimiento con territorios del Caribe, el Sudeste Asiático y determinadas regiones africanas aisladas de grandes redes eléctricas.
De cara al futuro, el ingeniero apuesta por un modelo energético basado en la diversificación tecnológica. “La solución no es solo la fotovoltaica, la eólica, la geotermia o el almacenamiento… Si queremos un sistema robusto hay que diversificar, porque cuanto más diversificas, menos riesgo. El futuro debe aspirar a eso”, sostiene.
Entre las alternativas con mayor potencial destaca la geotermia, una fuente renovable que actualmente se investiga en La Palma, Tenerife y Gran Canaria. Aunque requiere una elevada inversión inicial, Díaz considera que su desarrollo podría transformar el panorama energético del archipiélago. “Va a cambiar las reglas del juego, porque tendríamos una fuente clave para el desarrollo de Canarias y solucionaría muchos de los problemas energéticos de las islas”, asegura. Como ejemplo, recuerda que algunas islas de Azores ya se abastecen mediante esta tecnología.
El experto reconoce que, pese al respaldo económico de programas como el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, continúan existiendo obstáculos relacionados con el desconocimiento de determinadas tecnologías o con la falta de regulación específica. Sin embargo, defiende la necesidad de perseverar en este tipo de iniciativas. “Siempre hay barreras”, admite, aunque insiste en que es fundamental ser “persistente, luchar por estos proyectos y allanar el camino porque atraen inversión, nuevos negocios, oportunidades de empleo y de retener el talento”.