El Gobierno canario reclama participar en la aplicación del nuevo Pacto Europeo de Migración: «Es un desafío que requiere respuestas compartidas»

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El Gobierno de Canarias ha reiterado su preocupación por la entrada en vigor este viernes del Pacto Europeo de Migración y Asilo y ha reclamado una participación activa en su desarrollo, al considerar que el Archipiélago ha quedado al margen de los planes nacionales diseñados para su aplicación pese a ser uno de los territorios más afectados por los flujos migratorios.

El viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, defendió durante un taller de inteligencia colectiva celebrado en Canarias que las islas deben contar con “una voz real” en la implementación del acuerdo europeo. Según expuso, el Ejecutivo autonómico sigue sin disponer de información concreta sobre cómo se pondrán en marcha las nuevas medidas.

La inquietud del Gobierno regional se centra en las posibles consecuencias que pueda tener el nuevo marco normativo sobre la frontera atlántica. De hecho, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ya había advertido recientemente de la posibilidad de que el Archipiélago acabe convirtiéndose en “un espacio de retención donde los derechos pasen a un segundo plano”.

Caraballo insistió en que Canarias “no pide privilegios, sino más responsabilidad, más solidaridad, financiación y una protección real para los menores”, además de participar en el diseño de las políticas migratorias europeas. A su juicio, las regiones situadas en la frontera exterior de la Unión Europea deben aportar una visión propia sobre un fenómeno que trasciende el ámbito regional. “Lo que ocurre en Canarias no es un desafío exclusivamente canario, es un desafío europeo que requiere respuestas compartidas”, afirmó.

El representante autonómico sostuvo además que la entrada en vigor del pacto podría incrementar la presión migratoria que soportan las islas. Asimismo, señaló que la próxima visita del papa León XIV a Canarias contribuirá a situar este debate en el foco de la atención pública y política.

Las declaraciones se produjeron durante un encuentro organizado por Islas Responsables Lab (IRLab) y el Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM), en el que participaron cerca de una treintena de especialistas en migraciones. El objetivo del foro fue analizar la evolución de la ruta atlántica y las transformaciones que se están produciendo en África Occidental y el Sahel.

La directora ejecutiva del IEAM, Beatriz de León, defendió la necesidad de abordar el fenómeno migratorio desde una perspectiva amplia y coordinada. “La complejidad de los fenómenos migratorios requiere respuestas mejor fundamentadas, mejor coordinadas y más atentas a las realidades políticas, sociales y humanas y más conectadas a lo que ocurre en los países de origen y tránsito”, señaló.

De León explicó que el propósito del taller no era únicamente elaborar un diagnóstico, sino generar recomendaciones que permitan fortalecer la cooperación entre administraciones, organizaciones sociales, universidades y expertos con experiencia directa sobre el terreno. El objetivo final es contribuir al diseño de políticas migratorias “eficaces y a largo plazo”.

Durante las sesiones de trabajo se analizaron factores como la inseguridad, la fragilidad institucional, las dificultades económicas y las dinámicas familiares que influyen en los movimientos migratorios. Los expertos también abordaron el impacto de las políticas de control fronterizo y el papel de las redes criminales en las rutas hacia Europa.

Entre las conclusiones expuestas destacó que el refuerzo de los controles migratorios en determinadas zonas ha favorecido la actuación de organizaciones dedicadas al tráfico de personas y ha incrementado los riesgos para los migrantes. En países como Níger, según se explicó, los desplazamientos no han desaparecido, sino que se han vuelto menos visibles.

Los especialistas señalaron igualmente que el endurecimiento de los controles en Senegal y Mauritania ha desplazado parte de las salidas hacia áreas más meridionales. Además, apuntaron que muchas personas migrantes permanecen actualmente en una situación de espera ante posibles cambios en las rutas y oportunidades de desplazamiento.

El encuentro también puso de relieve la influencia de las redes sociales en la decisión de emigrar, al difundir principalmente experiencias positivas y omitir las dificultades administrativas, laborales y sociales que afrontan muchos migrantes en los países de destino.

Por último, los participantes coincidieron en la necesidad de prestar una atención específica a las mujeres migrantes, cuya situación de vulnerabilidad requiere medidas diferenciadas y respuestas adaptadas a sus necesidades.