La defensa del Hospital Insular de Lanzarote volvió este sábado a las calles de Arrecife con una multitudinaria manifestación que reunió a unas 7.000 personas, según datos de la Policía Local. La movilización, convocada por la Plataforma Marea Blanca, reclamó garantías para la continuidad del centro y de los servicios geriátricos que presta actualmente.
La marcha estuvo encabezada por pacientes del hospital en silla de ruedas y por una pancarta con el lema «Por una sanidad pública digna. La sanidad pública no es un negocio, es un derecho». A la protesta se sumaron trabajadores, usuarios, sindicatos, asociaciones y representantes políticos, en una convocatoria en la que predominó el color blanco entre los asistentes.
Durante el recorrido se escucharon consignas como «No al cierre, sí a la reforma», «Lo nuestro se atiende, se cuida y se defiende» y «Hechos, no palabras», mientras numerosas pancartas reclamaban una reforma del edificio y la protección de la atención a las personas mayores.
La movilización se produce ante la preocupación existente por el futuro del centro, dependiente del Servicio Canario de Salud desde 2019. El inmueble, con 75 años de antigüedad, presenta importantes deficiencias estructurales y un informe técnico plantea la necesidad de una rehabilitación integral.
Sin embargo, la previsión de trasladar a los pacientes a unas instalaciones anexas al Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa ha generado inquietud entre usuarios y trabajadores. Los convocantes denuncian que no existe aún un proyecto definido, financiación asegurada ni un compromiso firme sobre el regreso de la actividad al actual Hospital Insular una vez concluida una hipotética reforma.
Al término de la manifestación, la portavoz de la Plataforma Marea Blanca, Yasmina Tabares, leyó un comunicado en el que alertó de un traslado inminente «a un sitio donde la geriatría no tiene lugar» y reclamó a las administraciones respuestas concretas sobre el futuro del centro.
«Es hora de que el Cabildo insular, el SCS y el Gobierno de Canarias abandonen la política de compromisos vacíos y las declaraciones imprecisas sobre el futuro del Hospital Insular», afirmó Tabares.
La portavoz defendió que el debate trasciende el ámbito laboral o administrativo y afecta directamente a la calidad del sistema sanitario público. Según señaló, la desaparición o pérdida de funciones del Hospital Insular podría comprometer la atención geriátrica en Lanzarote y la formación especializada en esta materia para el conjunto de Canarias.
La Plataforma también cuestionó la estrategia planteada por las administraciones y defendió la necesidad de reforzar el centro en lugar de reducir su actividad. Como muestra del respaldo ciudadano a sus reivindicaciones, informó de que ya ha reunido 21.426 firmas en apoyo a la continuidad del Hospital Insular.