La decisión del Gobierno de Canarias de inspeccionar 78 estaciones de servicio ha provocado inquietud entre las principales operadoras del sector. En el Parlamento, Fernando Clavijo respaldó sin reservas la iniciativa impulsada por el vicepresidente y consejero de Economía, Manuel Domínguez, escenificando una imagen de absoluta unidad dentro del Ejecutivo.
El presidente defendió que las inspecciones no buscan prejuzgar a ninguna empresa, sino proteger a los consumidores ante una situación que considera difícil de explicar: los combustibles suben en apenas 48 horas cuando aumenta el petróleo, pero tardan hasta trece días en reflejar las bajadas.
La actuación ha colocado a las 78 gasolineras seleccionadas en el centro de todas las miradas y ha incrementado el nerviosismo en un sector que observa con preocupación una investigación inédita sobre la evolución de los precios. El mensaje político también fue claro: Clavijo y Domínguez gobiernan con una sola voz y están dispuestos a vigilar de cerca un mercado que afecta directamente al bolsillo de los canarios.