La polémica que rodea a Nueva Línea suma un nuevo capítulo. La tatuadora Shania Gil ha decidido romper su silencio para ofrecer su versión de los hechos y defender públicamente a las cuatro exintegrantes de la formación, unas declaraciones que llegan días después de que La Gaceta de Canarias avanzara las claves de una crisis interna que iba mucho más allá de un simple tatuaje.
Gil asegura que el tatuaje realizado a Maite, Sofía, Raquel y Alicia fue un regalo personal y sostiene que las jóvenes actuaron “de forma responsable”. Además, revela que el director de Nueva Línea le pidió que eliminara el vídeo que había publicado en sus redes sociales mostrando el momento del tatuaje, una circunstancia que vuelve a poner el foco sobre la gestión de la polémica y la comunicación alrededor del grupo.
Tal y como adelantó La Gaceta de Canarias, el conflicto no se limitaba a una decisión estética. Detrás de aquel tatuaje se escondía un deterioro en la relación entre las integrantes y la dirección del proyecto, una situación que terminó desembocando en la salida de las cuatro artistas y en una auténtica tormenta mediática.
Las declaraciones de Shania Gil aportan ahora un nuevo elemento al relato y respaldan la tesis de que el tatuaje fue únicamente el detonante visible de una crisis que ya venía gestándose desde hacía tiempo. La controversia, lejos de apagarse, continúa creciendo en redes sociales y entre los seguidores de Nueva Línea, mientras cada nuevo testimonio añade presión sobre una formación que atraviesa el momento más delicado de su historia reciente.
Con esta nueva versión sobre la mesa, la historia que comenzó con un tatuaje confirma que el verdadero conflicto estaba mucho más profundo de lo que parecía y que, como ya contó La Gaceta, la ruptura era prácticamente inevitable.