Un mes después del terremoto: más de 5.390 muertos, 16.700 heridos y miles de niños aún viven entre escombros y campamentos

Treinta días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa centro-norte de Venezuela, la emergencia humanitaria sigue abierta. Las réplicas no cesan, miles de personas continúan desplazadas y la infancia permanece como el colectivo más vulnerable.

Ha pasado un mes desde que Venezuela sufrió una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente y las cifras siguen reflejando la dimensión de la tragedia. El balance supera ya las 5.390 personas fallecidas, más de 16.700 heridas y 1.400 réplicas, mientras decenas de miles de afectados intentan reconstruir sus vidas entre edificios dañados y refugios provisionales.

La emergencia continúa especialmente en los estados de La Guaira, Miranda, Aragua y el Distrito Capital, donde cerca de 23.100 personas permanecen alojadas en campamentos temporales. Las evaluaciones de daños siguen avanzando y confirman que 856 edificios resultaron afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo, dejando inutilizados numerosos centros sanitarios y cientos de escuelas.

La situación preocupa especialmente por su impacto sobre la infancia. UNICEF estima que trabaja para asistir a 470.000 personas, entre ellas 169.000 niños y niñas, con servicios de salud, nutrición, agua potable, saneamiento, protección, educación y apoyo social. La organización advierte de que el desplazamiento prolongado, el hacinamiento y la pérdida de servicios básicos incrementan el riesgo de problemas psicológicos, abandono, violencia y explotación infantil.

Mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación, organismos internacionales insisten en que la reconstrucción no puede limitarse a levantar edificios, sino que debe garantizar la protección de miles de familias que siguen viviendo una emergencia humanitaria un mes después del desastre.

Un país que sigue en emergencia

Los dos terremotos registrados el 24 de junio alteraron por completo la vida en la costa centro-norte venezolana. A día de hoy, miles de personas siguen sin poder regresar a sus hogares y continúan dependiendo de la ayuda humanitaria. Las continuas réplicas mantienen el riesgo sobre estructuras dañadas y ralentizan las tareas de reconstrucción. Organismos como UNICEF consideran que las próximas semanas serán decisivas para evitar que la emergencia inmediata se convierta en una crisis humanitaria prolongada, especialmente para los niños y adolescentes afectados.