Un cuarto de siglo después de los atentados contra las Torres Gemelas, Estados Unidos vuelve a mirar a aquel 11 de septiembre de 2001 que transformó para siempre la seguridad, la política internacional y la forma de viajar
Nueva York volverá a detenerse este viernes. Han pasado 25 años desde el 11 de septiembre de 2001, pero las imágenes continúan formando parte de la memoria colectiva de varias generaciones: los aviones impactando contra las Torres Gemelas, las columnas de humo sobre Manhattan, personas huyendo cubiertas de polvo y los dos gigantes del World Trade Center desapareciendo del horizonte de la ciudad.
Fue el día en que el mundo cambió.
Los atentados dejaron 2.977 víctimas mortales, sin contar a los 19 terroristas, y golpearon también el Pentágono y Pensilvania. Entre los fallecidos en Nueva York estuvieron 343 miembros del Departamento de Bomberos, convertidos desde entonces en símbolo del sacrificio de los servicios de emergencia.
A las 8.46 horas, la hora exacta en la que el primer avión impactó contra la Torre Norte, Nueva York guardará este viernes el primero de los silencios de una ceremonia que volverá a reunir a familiares de las víctimas en la plaza del Memorial del 11-S. Como cada año, sus nombres volverán a ser pronunciados uno a uno.
Pero el 11-S fue mucho más que una tragedia estadounidense. Las consecuencias atravesaron fronteras. Estados Unidos inició la guerra de Afganistán, nació una nueva arquitectura internacional contra el terrorismo, aumentaron los controles en los aeropuertos, se reforzaron los servicios de inteligencia y la seguridad pasó a ocupar un lugar central en las políticas occidentales.
La forma de viajar cambió. También lo hicieron las fronteras, la cooperación policial y la vigilancia internacional. El terrorismo pasó a convertirse en una de las grandes preocupaciones de los gobiernos occidentales durante las décadas siguientes.
Veinticinco años después, las consecuencias continúan. Miles de personas que trabajaron en la Zona Cero o estuvieron expuestas durante los días posteriores a los atentados siguen sufriendo enfermedades relacionadas con el polvo y los contaminantes generados tras el derrumbe de las torres.
Este 11 de septiembre no será un aniversario más. Será un cuarto de siglo de una de las fechas que marcaron el comienzo del siglo XXI.
Hace 25 años Nueva York perdió sus Torres Gemelas. Y aquel mismo día, sin saber todavía hasta dónde llegarían las consecuencias, el mundo entró en otra época.
