La embarcación había partido desde Gambia con decenas de personas a bordo y quedó a la deriva durante varios días tras sufrir una avería. Un pesquero logró rescatar con vida a 37 ocupantes, pero hasta 35 personas continúan desaparecidas frente a las costas mauritanas.
La ruta atlántica vuelve a quedar marcada por la tragedia. Hasta 35 migrantes permanecen desaparecidos frente a las costas de Mauritania después del naufragio de una embarcación que había partido días antes desde Gambia con destino hacia el norte.
La patera transportaba a decenas de personas y sufrió una avería en el motor durante la travesía, quedando a la deriva durante aproximadamente cuatro días. Con el paso de las horas, la situación se volvió cada vez más desesperada por la falta de agua, alimentos y medios para continuar navegando.
Finalmente, un barco pesquero localizó la embarcación y consiguió rescatar con vida a 37 personas, que posteriormente fueron trasladadas a tierra. Entre los supervivientes figuran ciudadanos de Senegal, Guinea y Gambia. El resto de los ocupantes sigue sin aparecer.
Las cifras provisionales sitúan el número de desaparecidos en torno a 35 personas, aunque las autoridades continúan trabajando para determinar con exactitud cuántos migrantes viajaban inicialmente a bordo y cuál es el balance definitivo del naufragio.
El episodio vuelve a poner el foco sobre una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Las embarcaciones que parten desde Gambia, Senegal o Mauritania afrontan travesías extremadamente largas, muchas veces en cayucos o pateras sin las condiciones adecuadas para permanecer durante días en alta mar.
Averías, falta de combustible, deshidratación, hambre y cambios repentinos en las condiciones marítimas convierten cada viaje en una carrera contra el tiempo.
Canarias vuelve a aparecer en el horizonte de una ruta que no deja de acumular tragedias. Esta vez, el drama se produjo frente a Mauritania.
Treinta y siete personas pudieron ser rescatadas. Hasta 35 siguen desaparecidas. Y el Atlántico vuelve a recordarnos su cara más cruel.
