La geotermia de Tenerife alcanza los 3.000 metros con temperaturas superiores a 150 grados y abre la puerta a una nueva fuente energética

El primer sondeo geotérmico de estas características realizado en España ha alcanzado los 3.000 metros de profundidad en Tenerife y ha encontrado temperaturas superiores a 150 grados, además de agua, presión y permeabilidad del terreno, unos indicios que han elevado las expectativas sobre la posible explotación de energía geotérmica en Canarias, aunque los responsables del proyecto reclaman prudencia hasta completar las investigaciones.

El consorcio Energía Geotérmica de Tenerife, integrado por el Cabildo de Tenerife, DISA y la empresa islandesa Reykjavík Geothermal, prevé conocer durante el primer semestre de 2027 si los resultados obtenidos permiten confirmar el potencial energético del subsuelo. Para ello será necesario contrastar los indicios con otros dos sondeos previstos en la isla.

El CEO de Reykjavík Geothermal, Magnús Ásbjörnsson, explicó durante la presentación de los resultados que el proyecto ha encontrado «temperaturas superiores a 150 grados, agua, presión y permeabilidad del terreno». La presión registrada alcanza los 30 bares, una circunstancia que llevó al responsable de la compañía a bromear con que se dispone de «una botella de cava de 3.000 metros de profundidad».

Ásbjörnsson insistió, no obstante, en que los resultados todavía no permiten determinar la capacidad real del recurso. «Quiero pedir prudencia y paciencia, seguimos en la fase de investigación, todos los indicios son prometedores, pero no sabemos aún lo que tenemos», afirmó. En caso de confirmarse las expectativas, añadió, «Tenerife contará con su propio tesoro, el tesoro que es este tipo de recurso».

Los análisis geoquímicos realizados por el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), uno de los socios tecnológicos junto al Instituto Tecnológico de Tenerife, apuntan además a que el agua localizada podría proceder de la lluvia y no del mar, pese a que el hallazgo se sitúa unos 1.800 metros por debajo del nivel del océano.

El potencial económico de este recurso ha llevado a los promotores y a las administraciones presentes en el acto a reclamar que se avance de forma paralela en el desarrollo de un marco regulatorio y de un sistema retributivo que permita atraer las inversiones necesarias. Una planta geotérmica de 10 megavatios requeriría, según las estimaciones facilitadas por el Cabildo, una inversión aproximada de 40 millones de euros.

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, recogió la petición y aseguró que el avance de las prospecciones permitirá trabajar en un marco regulatorio y retributivo que proporcione certidumbre a las inversiones. «El diseño técnico y regulatorio no es trivial e iremos trabajando en función de cómo avanzan los sondeos», señaló.

El Gobierno de España, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y de fondos europeos, ha aportado cien millones de euros para financiar el 50 % del coste de los nueve sondeos geotérmicos programados en Canarias. Además de las tres prospecciones previstas en Tenerife, están contempladas actuaciones en Gran Canaria y La Palma.

El presidente de DISA, Demetrio Carceller, defendió igualmente la necesidad de establecer un marco legislativo y una tarifa específica que facilite el desarrollo de esta tecnología, tomando como referencia territorios como Azores y Alemania. Según expuso, en este último país existe una tarifa regulada de 252 euros por megavatio hora debido al riesgo inversor y al valor estratégico atribuido a esta fuente energética.

Carceller situó la geotermia en el contexto de la dependencia energética de las islas. Canarias utiliza combustibles fósiles para generar alrededor del 80 % de la electricidad que consume, una situación que, a su juicio, «nos hace dependientes y supone una desprotección estructural ante cualquier riesgo de suministro».

«Es energía local, disponible 24 horas, y resuelve el reto del espacio, una solución especialmente adecuada para un territorio con limitaciones en suelo», añadió.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, recalcó que todavía se desconoce cuánta electricidad podría producirse y bajo qué condiciones, pero defendió que los posibles beneficios del recurso deben repercutir también en Vilaflor y en el conjunto de la isla.

«La energía geotérmica ofrece una oportunidad muy valiosa de una energía limpia y estable que consume poco territorio», afirmó Dávila, que también reclamó un marco regulatorio que permita integrar esta producción en el sistema eléctrico de manera competitiva.

Por su parte, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, valoró positivamente los indicios obtenidos en el sondeo y apuntó que, de confirmarse el potencial previsto, la geotermia podría generar un importante ahorro energético. Los promotores calculan que una primera fase de producción podría reducir hasta en 130 millones de euros anuales la factura asociada a las importaciones de petróleo.

La presentación de los resultados tuvo lugar junto al propio sondeo, situado a más de 1.200 metros de altitud en Vilaflor, y contó con la presencia, entre otras autoridades, del presidente de DISA, Demetrio Carceller; el CEO de Reykjavík Geothermal, Magnús Ásbjörnsson; el embajador de Islandia en España, Kristján Andri Stefánsson; la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila; el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard.

El proyecto encara ahora una nueva fase de investigación en la que las otras dos prospecciones previstas en Tenerife serán determinantes para comprobar si los indicios detectados a 3.000 metros pueden convertirse finalmente en un recurso geotérmico aprovechable para la generación estable de electricidad.