La Policía Nacional ha detenido al presunto responsable del asesinato de una mujer en el barrio de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, cometido en octubre de 2017. La investigación, que se ha prolongado durante más de nueve años, ha permitido identificar al sospechoso gracias al análisis de las pruebas de ADN y a técnicas avanzadas de investigación genética. La autoridad judicial ha decretado su ingreso en prisión.
Los hechos se remontan a la madrugada del 19 de octubre de 2017, cuando la víctima fue sorprendida en el garaje comunitario donde tenía estacionado su vehículo, en Añaza. La mujer se disponía a desplazarse hasta su puesto de trabajo, en el municipio de El Rosario, cuando fue agredida sexualmente y asesinada. El presunto autor tenía entonces 22 años.
La ausencia de testigos directos y la falta de un perfil claro del agresor dificultaron las primeras pesquisas. Sin embargo, seis meses después se produjo una nueva agresión en un edificio del barrio de Santa María del Mar, próximo a Añaza. En esa ocasión, la víctima consiguió pedir ayuda a los vecinos, lo que obligó al atacante a huir.
Durante la investigación de este segundo episodio, los agentes recuperaron un pañuelo abandonado por el agresor. El análisis de la Policía Científica permitió obtener una muestra de ADN que coincidía con los restos biológicos recogidos en el lugar del asesinato de Añaza, lo que vinculó ambos sucesos.
Un análisis genético clave para resolver el caso
A partir de esa coincidencia, los investigadores centraron sus esfuerzos en identificar al sospechoso. Para ello, recurrieron a técnicas de análisis del origen biogeográfico de las muestras, desarrolladas con la colaboración de la Universidad de Santiago de Compostela, que permitieron establecer características físicas aproximadas del presunto autor.
Además, se aplicaron técnicas de cribado genético para construir un árbol genealógico que facilitara su identificación. Este trabajo llevó a los investigadores a consultar archivos y registros parroquiales que abarcaban desde principios del siglo XIX hasta la actualidad, con la participación del laboratorio de ADN de la Comisaría General de Policía Científica.
Una vez identificado y detenido el sospechoso, los agentes registraron su vivienda para recabar nuevas pruebas que contribuyan al esclarecimiento completo de los hechos.
La detención pone fin a una investigación que ha permanecido abierta durante casi una década. El arrestado ha sido puesto a disposición judicial y ha ingresado en prisión por orden de la autoridad competente.
