Riad multiplica por cuatro sus exportaciones por Ormuz tras los ataques al oleoducto Este-Oeste, pero los trasvases frente a Omán alcanzan ya su máxima capacidad y disparan los costes del transporte.
Arabia Saudí ha conseguido mantener millones de barriles de petróleo en el mercado pese a los ataques contra el estratégico oleoducto Este-Oeste, pero la operación de emergencia comienza a alcanzar su límite. Y mantener abierto ese flujo resulta cada vez más caro, una factura que amenaza con terminar trasladándose parcialmente al consumidor.
Los últimos datos de Kpler recogidos este viernes por Reuters apuntan a que las exportaciones saudíes de crudo a través del estrecho de Ormuz alcanzarán alrededor de 3,6 millones de barriles diarios en septiembre, frente a aproximadamente 900.000 barriles diarios en agosto. Es decir, se han multiplicado por cuatro.
El giro se produce después del ataque contra el oleoducto Este-Oeste, que paralizó las exportaciones desde Yanbu, la gran terminal saudí del mar Rojo. Aunque Arabia Saudí reinició posteriormente el bombeo por el oleoducto a capacidad reducida, la normalización completa todavía está pendiente.
Para mantener el crudo circulando, Saudi Aramco ha recurrido masivamente a las terminales del Golfo. Los petroleros cargan el petróleo dentro de Ormuz, atraviesan el estrecho y posteriormente realizan transferencias de barco a barco frente a Omán. Pero esa salida de emergencia empieza a saturarse.
Las operaciones de trasvase en el golfo de Omán han alcanzado ya su límite de capacidad, según fuentes comerciales y analistas consultados por Reuters. Aramco ha vendido más de 60 millones de barriles para ser movidos mediante este sistema frente a Sohar durante septiembre y octubre.
La enorme demanda de superpetroleros está reduciendo la disponibilidad de buques, alargando los tiempos de transporte y disparando los fletes.
La situación de Ormuz continúa además lejos de la normalidad. Este jueves, los datos de Kpler contabilizaron únicamente nueve buques de materias primas atravesando el estrecho, frente a 14 el día anterior y una media de 18 durante los últimos diez días. Antes de la guerra, por Ormuz circulaban alrededor de 125 grandes buques comerciales diarios de diferentes tipos. (Reuters)
Arabia Saudí está consiguiendo, por tanto, evitar un agujero todavía mayor en el suministro mundial. Pero lo está haciendo mediante una logística más compleja, vulnerable y extraordinariamente cara. El petróleo sigue saliendo. El problema es cuánto cuesta conseguir que salga.
Gasolina, diésel e inflación: la crisis empieza a mirar al bolsillo
Para el consumidor hay una buena noticia: Arabia Saudí está consiguiendo mantener una cantidad importante de petróleo en el mercado. Sin esta operación de emergencia, la reducción de la oferta podría haber provocado una presión todavía mayor sobre los precios internacionales.
Pero existe una segunda cara. El coste de transportar el crudo se ha disparado. Los fletes de los grandes VLCC que trasladan petróleo del Golfo hacia China han llegado a superar los 30 dólares por barril, según datos de LSEG recogidos por Reuters.
Eso no significa que esos 30 dólares se trasladen directamente al precio de un litro de gasolina. Parte del sobrecoste puede ser absorbido por productores, comercializadores y descuentos sobre el propio crudo.
Pero cuanto más tiempo permanezca alterado el sistema, mayor será la presión sobre toda la cadena energética.
Para España y Canarias, un petróleo internacional persistentemente caro unido a unos costes extraordinarios de transporte puede ejercer presión sobre gasolina y diésel. Y el efecto no termina en las estaciones de servicio: combustible más caro supone mayores costes para transporte por carretera, aviación, pesca, distribución y numerosas actividades económicas.
El siguiente escalón puede ser la inflación, si las empresas terminan repercutiendo esos mayores costes sobre productos y servicios.
Por eso, la evolución del oleoducto Este-Oeste y la recuperación de Yanbu resultan ahora fundamentales. Arabia Saudí ha encontrado una salida de emergencia para mantener su petróleo en circulación. Pero esa salida está llegando al límite y cada barril resulta más caro de colocar en el mercado.
