La cumbre europea evidencia profundas diferencias sobre el presupuesto de 2028-2034, con una propuesta que recorta 141.000 millones de euros. Clavijo exige a Sánchez que defienda los fondos específicos del Archipiélago mientras los Veintisiete afrontan la crisis energética y la situación de Ceuta y Melilla.
La reunión del Consejo Europeo que se celebra este jueves y viernes en Bruselas amenaza con convertirse en uno de los mayores desencuentros presupuestarios de los últimos años. Los Veintisiete mantienen posiciones enfrentadas sobre el reparto de los fondos comunitarios para el periodo 2028-2034, hasta el punto de que varios dirigentes europeos cuestionan ya la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de que termine el año. Y en medio de esa batalla por el dinero, Canarias tiene mucho que perder.
La última propuesta presentada por Irlanda, que ejerce la presidencia semestral de la Unión Europea, plantea reducir el presupuesto comunitario desde los 1,76 billones de euros inicialmente previstos hasta los 1,62 billones. Una rebaja cercana al 8% que pretende acercar posiciones entre los países partidarios de reducir el gasto y aquellos, como España, que defienden mantener los fondos de cohesión y las ayudas agrarias. Sin embargo, las diferencias continúan siendo importantes y el calendario electoral europeo amenaza con complicar todavía más las negociaciones.
El presidente canario, Fernando Clavijo, ha advertido del riesgo que supone este escenario para el Archipiélago y ha reclamado a Pedro Sánchez que redoble sus esfuerzos en Bruselas. El Ejecutivo autonómico teme especialmente que la nueva arquitectura presupuestaria termine debilitando la financiación específica de las regiones ultraperiféricas, aunque la propuesta actual mantiene algunas condiciones favorables y evita recortes directos importantes en cohesión y agricultura.
Uno de los puntos más delicados es el futuro del POSEI, instrumento fundamental para compensar los sobrecostes de la agricultura y la ganadería derivados de la lejanía y la insularidad. La propuesta europea contempla mantener determinadas condiciones especiales de financiación, pero no garantiza una asignación económica diferenciada para Canarias como sucede actualmente. El Gobierno regional reclama preservar este mecanismo y aumentar su dotación un 40%, después de más de dos décadas sin una actualización suficiente.
A esta incertidumbre se suma el riesgo de que los fondos destinados a las regiones ultraperiféricas queden integrados en grandes planes nacionales, reduciendo la capacidad de decisión directa de las administraciones regionales. España, Francia y Portugal han reclamado conjuntamente a Bruselas que las partidas destinadas a estos territorios permanezcan identificadas y protegidas.
La cumbre también está marcada por el encarecimiento de la energía, con los líderes europeos buscando respuestas ante la presión sobre las familias y las empresas. Paralelamente, el debate migratorio de este viernes pondrá el foco en Ceuta y Melilla, cuya singularidad fronteriza aspira a obtener un reconocimiento expreso en las conclusiones comunitarias.
Mientras Europa discute cómo contener la factura energética y reforzar sus fronteras, la negociación presupuestaria amenaza con prolongarse durante meses. Para Canarias, el problema no es únicamente cuánto dinero terminará aprobando Bruselas, sino si las Islas conservarán las garantías financieras que compensan su condición ultraperiférica.
El acuerdo todavía no está descartado, pero tampoco está garantizado. Y el Archipiélago afronta una negociación decisiva sin tener aseguradas las partidas específicas de las que dependen sectores esenciales de su economía.
