Canarias endurece su posición ante Bruselas por un Pacto Migratorio que carga el peso sobre las fronteras

La Armada senegalesa intercepta una embarcación con 164 migrantes al sur de las costas de Dakar ARMADA DE SENEGAL 19/5/2024

Canarias ha decidido elevar el tono ante Bruselas por las dificultades que está generando la aplicación del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo. El Gobierno autonómico considera que el modelo comunitario está trasladando una parte excesiva de la responsabilidad a los territorios que se encuentran en primera línea de llegada, como ocurre con el Archipiélago.

Las primeras dificultades detectadas se centran en la falta de medios, el aumento de la burocracia y las demoras en la tramitación de los expedientes. Un escenario que preocupa especialmente a Canarias por el peso de la ruta atlántica y por la presión sostenida que soportan las Islas en materia migratoria.

El Ejecutivo canario quiere que esta realidad tenga mayor peso en las decisiones comunitarias. Para ello, trabaja junto a otras regiones periféricas y fronterizas de la Unión Europea con el objetivo de trasladar una posición común y reclamar cambios que eviten que la aplicación del Pacto termine aumentando todavía más la carga sobre los territorios de entrada.

Canarias defiende que Europa debe acompañar sus nuevas exigencias con más financiación, más recursos humanos y mecanismos más ágiles de derivación y gestión. También reclama que las regiones afectadas tengan una participación real en la toma de decisiones y no se limiten a ejecutar medidas diseñadas desde Bruselas o desde los Estados.

Una de las principales preocupaciones es que los territorios frontera acaben convirtiéndose en espacios de permanencia prolongada mientras se resuelven los procedimientos administrativos. El Gobierno autonómico insiste en que cualquier modelo común debe repartir responsabilidades y evitar que la presión quede concentrada en unas pocas regiones.

La posición de Canarias se endurece, por tanto, en un momento clave de aplicación del nuevo sistema. El Archipiélago quiere que Bruselas corrija cuanto antes los problemas detectados y tenga en cuenta la realidad de quienes gestionan directamente las llegadas.

El mensaje es claro: la política migratoria europea no puede construirse cargando sobre las fronteras el mayor peso operativo, administrativo y humano sin dotarlas de los medios suficientes.