Dos años sin Santi Negrín: la sonrisa que sigue faltando en el periodismo canario

Hay personas que dejan un vacío profesional. Y hay otras que, además, dejan un inmenso vacío humano. Santi Negrín pertenecía a ese segundo grupo.

Este sábado se cumplen dos años de su fallecimiento, una fecha que vuelve a reunir los recuerdos de quienes compartimos con él una profesión apasionante y, sobre todo, la suerte de conocer a una buena persona.

Santi desarrolló una larga trayectoria en numerosos medios de comunicación de Canarias. Fue periodista, comunicador, profesor y una voz reconocida por varias generaciones. Pero por encima de cualquier cargo o responsabilidad, quienes lo conocieron recuerdan a un hombre cercano, educado, siempre dispuesto a regalar una sonrisa y una conversación.

Tenía una forma muy particular de entender la vida. Vivía con intensidad, con pasión y con una enorme generosidad hacia los demás. Como cualquier persona, tuvo aciertos y errores. Quizá dedicó demasiado tiempo a cuidar de quienes le rodeaban y demasiado poco a cuidarse a sí mismo. Siempre estaba dispuesto a dar la cara por otros, incluso cuando algunos, con el paso del tiempo, no supieron estar a su lado. Pero eso nunca cambió su esencia. Santi siguió siendo, hasta el final, una buena persona.

En Despierta Canarias dejó momentos inolvidables. Cómo olvidar aquel silbo gomero que tantas veces llenó el estudio y que terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Era su manera de acercar Canarias a los oyentes, con naturalidad, con cariño y con ese sentido del humor que siempre le acompañaba.

Hoy, dos años después, su ausencia continúa notándose. En los estudios de radio, en los pasillos de las redacciones, en las ruedas de prensa y en esos saludos cotidianos que parecen pequeños hasta que un día dejan de producirse.

Quienes hacemos Despierta Canarias y Radio Marca Tenerife, tu última casa profesional, aunque sabemos que tu corazón siempre perteneció a muchas redacciones donde dejaste amigos, queremos decirte que seguimos echándote de menos.

Ojalá, allá donde estés, continúes haciendo sonar ese silbo gomero que arrancaba sonrisas y sigas contando historias con la misma pasión con la que viviste esta profesión.

Porque los buenos periodistas dejan noticias. Pero las buenas personas dejan huella.

Descansa en paz, Santi. Nunca dejarás de formar parte de esta gran familia del periodismo canario.